Buscar este blog

Recomendaciones

NO ESTOY ACEPTANDO LIBROS PARA RESEÑAR HASTA NUEVO AVISO

My life with immortals

6/11/11



He aquí mi última creación, no esta terminado, pero pueden disfrutarlo de mientras.
Las cosas pasan por el destino el cual es caprichoso, un trío latente en Nueva York, dos chicos compartiendo a la misma chica.



Era de noche mientras daba mi habitual paseo nocturno en la ciudad de Nueva York, hacía ya cinco años que estaba viviendo en la ciudad y ya me sabía cada rincón de esta de memoria. Iba con las manos en los bolsillos del pantalón y escuchando música sin importarme mucho a donde me dirigía.
Me pare delante de un escaparate de joyas y me las quedé mirando, no era mucho de joyas pero si era de las que se ponían collares góticos, suspiré y seguí caminando tranquilamente. Al llegar a una callejuela me metí por instinto en esta hasta hallar la puerta que la oscuridad escondía. La abrí con cuidado de no hacer mucho ruido, lo justo para poder entrar y luego la volví a cerrar, me quité los audífonos de las orejas después de haber apagado el iPod. Fue fácil encontrar allí todo sin la necesidad de encender la luz, me sabía dónde estaba cada mueble de memoria, mientras no me movieran los muebles del lugar.
Fui al fondo comenzando a subir las escaleras, con la mano en la barandilla, mientras iba subiendo la escalera de caracol se me dibujaba una pequeña sonrisa en los labios, deseaba con todas mis fuerzas que él estuviera como siempre en el estudio cantando alguna de sus canciones. Llegue hasta la segunda puerta de aquel pasillo largo suspire cerrando los ojos y luego los abrí poniendo la mano en el pomo, abrí un poco ya que en el estudio si había algo de luz e hice lo mismo que con la puerta de entrada. Al verle de pie sonreí con la cabeza un poco ladeada y cuando me miró le salude con la mano sentándome en la butaca que había allí, cerré los ojos y me puse a escucharle mientras seguía con la canción que cantaba.
No sabía muy bien cuanto me había quedado embobada por su voz hasta que abrí los ojos y vi que estaba delante de mí bebiendo aquel líquido rojo que nunca me había dejado probar desde que lo conocí por la calle. Me incorporé poniéndome un poco mejor y me pase las manos por la cara.
- ¿He dormido mucho? - Pregunte medio sonrojada sin dejar de mirarle a los ojos, que según decía él eran lentillas de color rojo, pero bien intuía que eran suyos, pero me gustaba aquel juego que había comenzado con él hacía ya casi un año. Vi que asentía levemente con la cabeza y se dibujaba media sonrisa en su rostro, aquello era como un imán para mí, y Jayy era como una droga cara que me había ofrecido probar él mismo.
Seguí mirándole cuando se levantó dejando ver los tatuajes que tenía y claro está su cuerpo, ya que tenía la manía de llevar las camisas abiertas siempre que cantaba... O simplemente cuando le daba la rematada gana, me levanté de golpe y fui hacia él abrazándole por la espalda aprovechando en oler aquel aroma suyo tan peculiar que tenía y que intentaba ocultar echándose colonia.
- Tu subconsciente te ha vuelto a traer aquí, eh Lauren. -Dijo acariciándome el brazo derecho por dentro de la manga. Tenía los ojos cerrados cuando dijo aquello, respirando su olor tranquilamente haciendo que sonriera.
- ¿Y yo que quieres que le haga? Ya sabes que me aburro mucho sin tener que hacer después del trabajo, al igual que sabes que pocas amigas me he hecho. -Suspire volviendo a cerrar los ojos pegándome más a su cuerpo sin dejar de olisquear su aroma.
Él no dijo nada al respeto, pero sabía que le gustaba que lo fuera a visitar aunque fuera por puro aburrimiento. Noté que se giraba poco a poco y abrí los ojos mirándole con una sonrisa, le acaricie la mejilla un poco y me puse de puntillas para darle un beso en la mejilla, me volví a separar y le tome la mano.
- Y dónde está Dahvie? Creía que estaría contigo cantando -Dije mientras lo seguía hacia afuera del estudio, apague la luz y luego caminamos por el pasillo.
- Está componiendo más música, después de cenar siempre le da por coger la guitarra - Soltó una carcajada y yo una risita. Abrió la puerta dejándome pasar a mi primero, entré y mire que estaba con la guitarra apoyada en la pierna y escribiendo en la partitura, sonreí y me acerque a él dándole un beso en la mejilla.
- Gordito bonito... ¿vamos los tres a dar una vuelta? Me aburro y así me sacáis de paseo -Reí al ver que fruncía el ceño con eso de que le llamara gordito, me aparte un poco y regresé con Jayy.
Vi que Dahvie dejaba la guitarra y se acercaba a nosotros poniéndose bien su cabello tintado de colorines casi, sonreí y fui a abrazarle dándole un beso en la comisura de los labios notando que él también me abrazaba.
- ¿Quieres ir al japonés de la calle? seguro que no has comido nada Lauren. -Dijo acariciándome la cabeza como su fuera su perrita haciendo que sonriera. -Por cierto deja de llamarme gordito que no lo estoy, sólo estoy carnosito y bien atrayente que soy hacia las mujeres.
Jayy y yo soltamos una carcajada cuando dijo aquello de que era carnosito, me acerque a Dahvie que estaba haciendo pucheros y le abrace de nuevo dándole un beso en los labios cual correspondió gustoso como siempre. Sonreí separándome de él porque si seguíamos mucho más pegados terminaríamos por no salir y teniendo sexo los tres, suspire y le tome la mano a Dahvie y después a Jayy para irnos, pero antes Jayy se acercó a mí para darme un beso en los labios, sabía que le había dado algo de envidia que besara a Dahvie, como siempre, pero aquello me gustaba, ser de los dos era cada día más genial.
Sin darme cuenta ya habíamos salido de su casa y estábamos de camino al japonés que había dicho Jayy. Esa era otra cosa que me gustaba de estar con ellos, me distraía un poco y terminaba en la calle sin siquiera darme cuenta, pero poco a poco iba sabiendo lo que eran ellos, puede que a cualquier otra chica le diera miedo que fueran vampiros, pero a mi aquello me excitaba, y claro esta ellos lo saben sino seguramente no me habrían dejado estar con ellos desde un principio.
Nos sentamos en una mesa apartada para los tres como siempre hacíamos cuando me invitaban a salir a cenar fuera, los dos delante mío, estaba segura que los días que no nos veíamos no se acostaban con ninguna chica más, era novia desde hacía casi un año de dos chicos, también por esa razón había perdido a varias amigas, porque no veían bien que me acostara con dos chicos a la vez. Más bien no entendían siquiera la relación que tengo con ellos, aunque a veces ni yo lo sabía, pero tenía claro que ellos dos eran míos y pobre de la chica que intentara quitarme a alguno de mis dos vampiros que era capaz de matarlas con tal de que no los tocara. Suspire levemente viendo que la mesa estaba llena de platos con mi comida japonesa favorita, me encantaba la comida que ponían en el bufet libre y que ellos mismos supieran los platos que me gustan. Les sonreí a los dos dándoles las gracias y aprovechando que estábamos apartados de las miradas le di un beso a cada uno.
Comencé a comer tranquilamente mirándoles de vez en cuando, sabiendo que se aburrían abrí un poco las piernas notando que metían las manos dentro de la mini falda de tutú y apartaban la braguita y los dedos de Dahvie comenzaron a acariciar el clítoris mientras que los de Jayy se metían a dentro jugando los dos como querían mientras yo comía para evitar emitir gemidos por sus juegos de vez en cuando suspiraba del placer y los escalofríos que me hacían sentir. Cuando terminé al mismo tiempo tanto de la comida como del orgasmo, cerré los ojos echando la cabeza hacia atrás jadeando y sintiendo los besos de los dos en cada lado del cuello y sus caricias en cada uno de mis pechos, me pusieron la ropa bien dejándome descansar un poco mientras Dahvie se iba a pagar la cuenta de lo que había comido. Al regresar ya me había repuesto, sonreí mirándoles, bese a Jayy con lengua y luego hice lo mismo con Dahvie. Me levante y dejé que me llevaran de vuelta a su casa sabiendo lo que allí iba a seguir. Por eso los dos me gustaban, porque aunque de vez en cuando discutían por quien era el primero en hacerme el amor, siempre terminaban por sincronizar sus movimientos....

2 comentarios:

  1. Anda, es una entrada de hace casi 6 años, pero ya marcas el estilo que has ido desarrollando hasta ahora. xDD te pasa como a nosotras ¿eh? donde se ponga un buen vampiro, jaja en este caso dos.
    Este relato no lo había leido, has hecho bien en mostrarlo. Es menos oscuro que otros relatos tuyos posteriores.
    Gracias por compartirlos.

    Yolanda

    ResponderEliminar

Este blog se alimenta de comentarios.
No se permite spam o faltas de respeto hacia los escritores y hacia la admin del blog

Tu comentario será publicado después de ser aceptado cualquier duda, sugerencia envia correo a lasresenasdeandariel@gmail.com

Las reseñas de Andariel | By Dreaming Graphics Con la tecnología de Blogger