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Trinity Blood - 5 -

2/1/13





Belleza de la noche oscura. Por Michael.

Aquel chico parecía un perrito abandonado, más que un vampiro, había algo en él que me decía que tenía que protegerlo porque había sufrido mucho en su vida. Parecía que fuera mayor que yo, pero él era el niño perdido que necesita protección. Cuando lo abracé en el rellano fue una confirmación de todo lo que había estado pensando desde que lo vi en el parque sentado en aquel columpio, tenía un olor muy agradable.

Al llegar a mi apartamento se movió lo justo para dejar la chaqueta y dejarme ver su trasero, se sonrojó haciendo que sonriera, definitivamente era un vampiro peculiar. Me quite la chaqueta y la bufanda, iba en manga corta ya que en el apartamento había dejado puesta la calefacción, así que podían verse los tatuajes que tenía. Me acerque para dejar en el perchero la ropa y luego volví a tomar su mano. “Ven no voy a hacerte nada malo”, susurre tirando levemente de él, con una sonrisa y con aquella mirada salvaje que decían mis amigas que tenía. Pasamos al salón y me quedé mirando esta tenía muy poca cosa que enseñar u ofrecerle, éramos vampiros, poca cosa nos hacía falta en la vida.

Siéntate aquí, tengo un poco de sangre por si quieres, mas bien tienes cara de necesitarla” Acaricié su mejilla con la mano libre, tenía la piel muy suave, su mano apretó la mía haciendo que se me fueran las ganas de irme unos segundos a la cocina que estaba cerca, ahora parecía lejos. Tiré de su mano para que su cuerpo chocara contra el mio, le abracé y seguí mirándole fijamente, esperando a que me empujara o diera alguna señal para saber que aquello no le gustaba; pareció simplemente que se dejaba hacer, sin decir una palabra fuera de lugar, mirándome fijamente.

Me acerque un poco a su rostro tentando el terreno, un roce de mi nariz en la suya, mi aliento golpeando sus labios, pero me aparté para ver de nuevo su rostro. No parecía tener miedo, como tampoco querer huir, besé su frente, su mejilla derecha y luego un leve roce en sus labios. Nada, ninguna señal que me hiciera pensar que debía parar, por lo que aproveché la oportunidad que me estaba dando en aquel momento, para besar sus labios algo suave pero salvaje. Fue un beso corto pero intenso de esos que te hacían desear más, lamí sus labios con una sonrisa, cogí su mano y tiré de él para ir a mi habitación.

Mi habitación no era nada del otro mundo, solo cabía mencionar que las paredes estaban empapeladas con posters de grupos de música rock, metal… Puse la luz a medida, para crear un poco de ambiente, las cortinas estaban cerradas para cuando saliera el sol, bueno, más bien no las abría casi nunca si no tenía un día de sexo con alguien. Vi como se comenzó a quitar la ropa haciendo que lamiera un poco mis labios sin quitarle los ojos de encima. “Si no quieres hacer esto no te veas en la obligación.” Él me miró con media sonrisa, por lo que tuve que ladear la cabeza. “Hago esto porque lo necesito”, respondió él sin más, tirando la camisa al suelo dejando ver su piel blanca; mordí mi labio inferior y comencé a quitarme también la ropa sin apartar los ojos de él.

Quedamos en calzoncillos al mismo tiempo, el suelo no se notaba frío ya que le había puesto moqueta, solo para disimular frente a mis presas. Di unos pasos hacia él, que hizo lo mismo, se puso a acariciar mi pecho, subiendo por mis hombros hasta quedar colgado de mi cuello.

Mis manos acariciaron su cintura antes de abrazarle. Esta vez fue él quien me besó, lo atraje más hacia mi cuerpo para sentir su piel. El beso fue algo mas largo, atreviéndose incluso en colar su lengua en mi boca donde pareció que comenzamos a combatir por quien dominaba a la otra. Sin darme cuenta terminamos en la cama, yo encima de su cuerpo, sin separar nuestras bocas, mis manos no dejaban de acariciar su piel, las suyas hacían lo mismo con la mía.

Terminé por quitarle el calzoncillo dejándolo caer al suelo. Mis labios fueron recorriendo cada parte de su cuerpo dejando besos o mordiscos, escuchaba sus jadeos eran como música para mi. Por donde pasaba mi boca, mi cabello acariciaba su piel, era suave, me daban ganas de acariciar su cuerpo toda la noche, pero mi intención era excitarlo, tenerlo para mí, en mi cama durante lo que quedaba de día, y tenerlo un poco más al día siguiente hasta el atardecer, donde los dos pudiéramos despedirnos bien.

Me quedé entre sus piernas con una sonrisa, donde acaricie sus muslos y piernas. Lamí un poco mis labios, para con mis manos tomar su miembro comenzando a dejar cortas lamidas ya que quería ver las reacciones en su rostro, estaba seguro que nadie le daba un buen sexo desde hacía años.

***

Como predije fue una noche genial, perdí la cuenta de cuantos orgasmos tuvimos los dos, al final de la noche caímos rendidos. Lo peor fue el despertar, él no estaba cuando yo lo hice, no había ni rastro de él, solo quedaban indicios de que no fue un sueño porque las sábanas seguían manchadas. Ninguna nota de despedida, ningún perdona, nada por el estilo. Me preguntaba qué era lo que había hecho mal para que se fuera huyendo. Pero lo que me sorprendió más fue no saber a que hora se había ido, solo esperaba que no se quemara… Bueno, ciertamente no sabía nada de él, no podía ser que el chico fuera un miembro de ese famoso clan de vampiros qué podían salir a la luz, siempre había pensado que eran leyendas o meros rumores de vampiros aburridos.

Salí a cazar después de arreglar la cama y de ducharme. Necesitaba encontrar a alguien que me sacara a Johan de la cabeza, pero temía no encontrar a nadie a la altura de aquel precioso vampiro que había tenido en mi cama. Era una verdadera lástima. Le necesitaba de nuevo, quería conocer mejor al chico, quería llegar a amarle y sacarlo de ese pozo de soledad en el que me pareció que se encontraba, pidiendo a gritos silenciosos que alguien lo sacara de él. Johan era el chico vampiro con el que había estado soñando por años, aquella extraña mujer que me decía que había un vampiro que necesitaba de mi ayuda. Ahora estaba seguro que se refería a él.

2 comentarios:

  1. *-* ohh!! La extraña mujer es Hela :3 me ha gustado mucho el último párrafo sobretodo.

    Atte: Raziel

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