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Un deseo especial de navidad

9/12/13



Andariel Morrigan



Todos piden lo mismo el día de navidad; regalos, dinero, amor, salud, prosperidad en el trabajo, un aumento de sueldo, que te toque la lotería, la paz mundial... Que el personaje que te gusta de un libro aparezca en la puerta de tu apartamento... ¿Qué? Ya se que es de locos, una locura, que estoy loca, que podría escoger cualquiera de las demás cosas, que no es normal... Bueno, ¿qué queréis que os diga? Yo no me considero una chica normal y corriente, seré normalita y no destacaré, pero de ilusiones vive la gente... ¿No?

Me llamo Susanna pero todos me llaman Susi... ¿Cursi cierto? Tengo... Da igual los años que tenga, pero soy tan mayor como para ya no tener que escribir cartas a los reyes magos y sentarme sobre las rodillas de un desconocido. Pero como ya he dicho no me considero normal en este mundo caótico. 
No os preocupéis, no me senté encima de las rodillas de un tipo disfrazado de rey mago, no. Pero sí escribí una carta con mi mayor deseo loco. 

Me planté en la librería de mi pueblo, busqué un papel de navidad bonito con su sobre, unas tres velas de distintos colores y un poco de incienso de olor a canela y vainilla. Al llegar a mi pequeño apartamento cogí un bolígrafo y me puse manos a la obra con la carta y mi deseo, pero tenía que concentrarme para hacerlo bien. 

Una vez que terminé la carta, la metí en el sobre y lo guardé en un lugar para quemar la carta el día de navidad. 

Mi día a día como camarera en un restaurante siguió su curso natural, como siempre. Hasta que llegó el día antes de navidad, esa noche tenía que hacer el ritual para quemar la carta. 
Así que cuando llegué del trabajo, me puse cómoda, encendí las velas y el incienso y después de respirar hondo varias veces quemé el sobre con la carta y mi deseo dentro. Dejé que se consumiera dentro de un cuenco de metal. Cuando sólo quedaban las cenizas suspiré con los ojos cerrados y esperé unos minutos antes de apagar las velas. 
Luego fui a dormir. 


Al día siguiente cuando desperté todo seguía igual, en las noticias ponían imágenes de niños con sus nuevos juguetes. Yo, me encontraba en el sofá envuelta en una manta comiendo cereales y viendo a estos niños felices con sus smartphones y sus súper videojuegos. Pensé que tal vez, Santa necesitara más tiempo para conceder mi loco deseo.  
Después de ese día festivo para mí regresé al trabajo, todo seguía como normalmente, hasta fin de año. 
Como mi turno terminaba por la tarde, me daba tiempo para cambiar mi ropa a una más festiva, para ir con mis amigas a celebrar las campanadas en algún bar que estuviera abierto y no lleno de gente... Y ¿qué mejor que un bareto donde ponen música estridente de metal?

Así que allí estábamos las cuatro, engalanadas con vestidos de rojo, con collares navideños de color plata y rojo en una mesa redonda mirando expectantes la pantalla del televisor esperando a tomarnos las famosas uvas de la suerte.

Hasta ahí todo normal, como ya he dicho. Tomamos las uvas y luego brindamos con champan por un feliz y prospero año nuevo para las cuatro. 
El barman puso música y todas fuimos a bailar en la pequeña pista de baile que había en el local, varios chicos se nos unieron felicitándonos a gritos un buen año.

Nos movíamos sintiendo la música cuando de pronto unas manos congeladas se agarraron a mi cintura y un pecho duro se rozó contra mi espalda. Ahora la música era decadente y sensual, como incitándote a que bailes bien pegado simulando públicamente una penetración. Bueno, la verdad es que no me importaba nada, ni siquiera con quien estaba bailando, tenía los ojos cerrados y una sonrisa, mis dedos acariciaron la piel de los brazos del chico que me tenía bien abrazada por las caderas. 

Y cuando terminó esa canción, siguió otra de similar estilo, por lo que no pude moverme mucho del abrazo del chico, y si me pongo a pensar ahora, era realmente excitante, porque notaba perfectamente la erección que se frotaba en mi trasero y el cálido aliento cerca de mi oreja. Sus labios rozaron mi cuello y luego sus manos me giraron para que pudiera verle por fin. 
Cual fue mi sorpresa al ver que mi deseo se había cumplido esa noche. 
Hubiera dado un grito al verle pero no pude porque al abrir la boca, la suya rápidamente se cerró en la mía dándome un beso tan brutal que si no estuviera cogida por sus brazos habría terminado de rodillas en el suelo. 

Su lengua se movía por toda mi cavidad bucal luchando con mi lengua, sus brazos me atrajeron más contra su cuerpo y mis manos se enredaron en los mechones de su cabello largo y negro quedando de puntillas. No podía creérmelo aún. Cuando nuestras bocas se separaron por fin, logré conseguir un poco de aire para mis pulmones, le miraba fijamente a esos ojos marrones hipnotizadores suyos. 

Vlad Tepes estaba abrazándome contra su cuerpo y tenía una impresionante erección clavándose contra mi vientre! Y yo con la boca abierta. La cerré para que no se cayeran babas y perdiera la poca dignidad que me quedaba. 
Parpadeé varias veces y mis manos recorrieron sus hombros y parte de su pecho, vi que estaba enfundado en un elegante traje negro con camisa blanca  y una corbata negra fina. Vi como ladeaba la cabeza y me miraba con curiosidad, así que hice lo mismo. Me alejé un poco de su cuerpo pero pronto sus brazos volvieron a apretarme contra su cuerpo de nuevo por lo que me estrellé contra su erección a la vez que dejaba escapar yo un suspiro él pareció gruñir en desapruebo por alejarme de él. 

Nos miramos de nuevo y él con un suspiro de resignación se apartó y tomó mi mano, al comenzar a caminar con él me di cuenta de que íbamos a salir del bar, pero no me importaba a donde fuéramos, mi deseo se había cumplido y él era real. 



Ninguno de los dos decía nada, llegamos a la puerta de mi apartamento con sus poderes, la abrí y entramos en la estancia besándonos con desesperación. Nuestras manos se movían por el cuerpo del otro, desnudándonos, dejando caer las ropas por el pasillo hasta llegar a mi habitación. 

Allí mi deseo voló por los aires gracias a sus manos que no dejaban de amasar mis pechos, los mordisqueó y los chupó, luego me dejó caer en la cama y se acomodó entre mis piernas y sobre mi cuerpo. 
Mordisqueó mi cuello varias veces y bajó hasta mis pechos, donde siguió chupando hasta que comenzó a penetrarme. Mi cuerpo se arqueó haciendo que dejara escapar un gemido y mis dedos se enredaran en su cabello. 
Estaba bien enterrando en mi interior cuando comenzó a moverse dentro y fuera de mi. Ni que decir tiene que me sentía llena por él, completa.
Sus dedos se enterraban en mi carne y se empujaba cada vez más y más rápido y duro. Nuestras respiraciones se mezclaban y mis ojos cerraban del placer. 
“Mírame”, escuché su orden en mi cabeza por lo que tuve que abrir los ojos obediente, nos miramos. Mis uñas se clavaron en los músculos de sus brazos y mi espalda se arqueaba pegándome a su pecho. Así llegamos a un orgasmo brutal haciendo que gimiera a gritos notando como me llenaba con su semilla, pero él fue más allá y mordió mi cuello, notando como mi sangre salía de mi cuerpo haciendo que el orgasmo durara más y me elevara hasta el cielo.
Pero la cosa no se quedó ahí, ni mucho menos. Siguió tomando mi sangre hasta que casi termino desmayada, con los ojos entrecerrados, vi como se mordía su muñeca y me la acercaba para que bebiera su sangre. Y lo hice. 
Dos horas más tarde seguimos teniendo sexo, de mil formas diferentes, incluso en el baño. 

Por la mañana nos quedamos los dos dormidos con los cuerpos entrelazados y exhaustos. Por la tarde cuando se fue el sol, dijo que no hacía falta que hubiera pedido aquel deseo que lo había traído hasta mi, pues él hacía días que soñaba conmigo, y que tenía pensado en ir a buscarme. 
Me pidió que fuera con él a su castillo en Transilvania, que ahora era suya, sonreí y sin que me lo pidiera dos veces hice las maletas, y me fui con él. 
Nadie sabe nada de mi, ni mis tres amigas, ni en mi trabajo, ni mi familia... He desaparecido para el mundo, pero mi mundo y mi vida ahora está con ese vampiro que me trae loca llamado Vlad y del que estoy eternamente enamorada. 

3 comentarios:

  1. Genial... Es un deseo que nos mueve a muchas, jajaja. Siempre me ha parecido un personaje interesante y lo siguiente. Yo incluso me voy a atrever a utilizar al hombre en parte de mi próxima novela, ¡ya veremos que sale!

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    Respuestas
    1. Ohh!! Que genial!!! Ya sabes aqui me tienes para reseñarte! Jiji

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