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Al limite | Relato +18

10/4/14

Hi Lovers ^^
El día de hoy os traigo relato hot pero con un final inesperado.
Espero que os guste

Al límite - Andariel Morrigan




Marcus se encontraba en el vestuario del gimnasio, a punto de salir al ring para luchar contra Brenn su rival esa noche.

Marcus siempre ganaba a Brenn, pero las apuestas siempre iban en su contra por lo que al final tenía un montón de dinero esperándole.

Pero esa noche era diferente, había quedado con Ami White, una hermosa chica que se había interesado en el boxeo desde hacia cerca de una semana. Miró a su patrocinador y le sonrió.

- Es la hora Marcus - dijo este moviendo la cabeza hacia la puerta.

Marcus asintió con la cabeza, se levantó sin decir nada y salió del vestuario.



Dos horas y ocho rounds más tarde, había ganado a Brenn y tenía un buen fajo de billetes en la bolsa de deportes. Se duchó para quitarse el sudor, se secó y puso ropa limpia sobre su cuerpo, un chándal holgado con capucha.

La gente se había ido ya del gimnasio, al llegar de nuevo al ring, la vio vestida para dar al menos una pelea como entrenamiento.

- Recuerda, si gano te vienes a mi hotel a tener sexo salvaje - murmuró Marcus subiéndose al cuadrilátero.

Ami puso los ojos en blanco dando saltitos en su lugar.

- Y si gano yo te haces una paja solito - sonrió ella con arrogancia. - Lo que sea vas, a caer como lo ha hecho Brenn esta tarde.


Entre puñetazo y puñetazo pasó una hora desde que comenzaron.
Al final en un descuido de ella la tiró a la lona y se sentó a horcajadas en el vientre de ella jadeando y sudando de nuevo.

- Creo que he ganado - dijo entre jadeos aún mirándola fijamente.
- Ni lo sueñes Marcus Hollander... No he terminado contigo. - respondió ella jadeando con el ceño fruncido.

Ami le dio un puñetazo en el rostro sin poder Marcus esquivarlo. Cayó en la lona por lo cansado que estaba y notó como ella se ponía encima de su cuerpo.

- Se han cambiado las tornas... - sonrió ella con malicia en su rostro.

Marcus se sentó con ella aún encima, después de haber estado recuperando el aire mirándose fijamente entre los dos.

La besó en los labios tomándola por sorpresa, sus manos atraparon su cintura y Ami intentó soltarse de su agarre pero cogió las muñecas sujetándolas e intensificando el beso.

Cuando el cuerpo de Ami se relajó rindiéndose al beso aflojó el agarre de sus muñecas pero al segundo otro puñetazo dio en la cara de Marcus haciendo que este gruñera.

- Está bien tu ganas. - dijo alzando las manos en modo de rendición. Ami sonrió orgullosa saliéndose de encima del cuerpo de Marcus y quedando de pie. Este se levantó también y jadeando. - Vamos, iremos a cenar. - dijo Marcus saliendo del ring. - Iremos al hotel.

Hubo un silencio ensordecedor en todo el gimnasio. Marcus se giró para ver que Ami seguía allí con los brazos cruzados en su pecho y el cabello alborotado viéndose jodidamente sexy.

- Vamos a ir a celebrar, hoy he ganado mucho dinero de las apuestas, y a celebrar tu primera victoria así que mueve el culo - sonrió y se giró desapareciendo por el pasillo el cual iba a los vestuarios.


Después de una corta ducha, se vistió con ropa normal, unos jeans y una camiseta negra con una chaqueta de cuero. Cogió la bolsa de deporte y salió esperando que Ami estuviera ya lista.
Esa mujer le hacia cosas a su cuerpo que otras no habían conseguido por más que se esforzaron en seducirlo y llevarlo a la cama.



Cuando llegó a la salida vio que también Ami salia de la parte de atrás donde se había instalado un pequeño vestuario para las pocas mujeres que habían llegado por unos años atrás. Le sonrió al ver que también iba con unos jeans, el cabello lo tenía suelto y hacia un lado y con una pequeña mochila.



Cuando los dos estuvieron cara a cara, Marcus tuvo que retener el impulso de besarla y tocar su cuerpo. No aún, todo a su debido tiempo; pensó este sacando las llaves del gimnasio para cerrarlo. Abrió la puerta para ella, dejando que pasara, cerró después la puerta y echó la llave, luego bajó la persiana de aluminio.

Sin decir nada aún caminaron hacia el coche de él, entraron los dos al auto y comenzó a conducir hacia el hotel.

Diez minutos después, con un trafico fluido, llegaron al hotel. Cogieron las bolsas al salir y Marcus entregó las llaves del coche al chico que aparcaba los autos y entraron al edicifio de lujo.

Ami siguió al hombre sin decir nada, no iba a caer bajo el influjo de su negra mirada, ni de su cuerpo musculoso, pero desde que le había tenido encima de su cuerpo sus bragas se encontraban constantemente mojadas.

Aún no podía creerse que de tantas mujeres que tenia para escoger, Marcus casi cada noche la llamara para ver como le iban las clases en la universidad.
Ahora en aquellos momentos, no sabia de que hablar con él, pues todo se lo contaban por teléfono. Tal vez no nos haga falta hablar mucho hoy. Pensó Ami con la mirada en el culo apretado de Marcus.

Habían llegado al restaurante sin ella darse cuenta, apartó la mirada pero lo que vio en el restaurante le dieron ganas de salir corriendo a su casa. Todas las mujeres miraban con admiración a Marcus, odiaba que fuera el centro de atención. Pero dejó de pensar cuando la mano de Marcus cogió la suya tirando de ella hasta quedar pegada al musculoso cuerpo del luchador.

Suspiró cerrando los ojos por unos segundos y caminó de nuevo con él hasta una mesa apartada de todas las demás.
Dejó que se sentara primero ella en la silla y luego él se sentó a su lado dejando las dos bolsas debajo de la mesa.



- Siento eso - dijo Marcus tomando su mano de nuevo y dándole un suave apretón - suele pasar cuando voy a los lugares. - terminó con media sonrisa llevando su mano hasta su boca dejando un beso en el dorso haciendo que el cuerpo de Ami vibrara.

- No importa - fingió una sonrisa apartando la mano de su agarre.
Ami pudo ver la desilusión y la tristeza en la mirada de Marcus cuando apartó la mano.



Cuando llegó el Maitre, pidieron la cena y vino para beber y lo poco que hablaron fue del torneo de lucha en el gimnasio.

- Por haber ganado la pelea de hoy - dijo Marcus de pronto alzando la copa de su vino. No esperó a que ella chocara la copa con la suya, lo hizo por sí solo y bebió. Ami podía notar que aún estaba molesto por su rechazo.

Por alguna razón ella no quería ser una más en la lista de conquistas del luchador. Pero recordó de pronto que en muchas fotos de prensa salía con la misma mujer, pero Ami nunca se había atrevido a preguntar quien era ella, en la prensa nunca dijeron quien era la mujer rubia.

- ¿Quién es la mujer rubia con la que sales en gran parte de las fotografías de la prensa? - preguntó por fin, pero fracasando en ocultar su curiosidad.
Marcus la miró sin responder de inmediato, se miraron por segundos que parecieron horas.
- Mi hermana melliza Diana - dijo al fin con la voz ronca haciendo estremecer de nuevo a Ami.

Ésta asintió y tomó el vino que quedaba en su copa. Tomaron el postre sin decir palabra alguna de nuevo.



- Gracias por la cena - Ami se levantó dejando desconcertado a Marcus por unos segundos pero supo reaccionar a tiempo y la tomó de la mano.
- Por favor, quédate Ami - susurró no muy conforme en tener que rogar, pero si tenia que hacerlo cedería un poco.
- No - dijo ella secamente pero sin apartarse.
- Por favor Ami - la miró intentando que se quedara.

Ami miró a Marcus sin saber si aceptar quedarse con él, sabia que hacerlo implicaría pasar la noche juntos y tal vez sexo. Realmente con quería hacerse la estrecha pero tampoco la chica fácil que una vez fue en el instituto.

Se mordió el labio inferior sin dejar de mirar al hombre que se encontraba aún agarrándola. Suspiró y se volvió a sentar acomodando su cabello hacia su espalda.

- Esta bien Marcus - sonrió levemente y cogiendo la botella de agua se sirvió en otra de las copas y bebió porque tenia la boca seca.

Marcus sonrió dejando su muñeca cuando se sentó de vuelta y también bebió agua. Tal vez tendría que ir más lento con ella.



Unos minutos más tarde subieron a la suite de Marcus, ésta contaba con un salón donde presidía un sofá de cuero blanco, una barra con mini bar en un rincón, baño principal, y una habitación con una cama King size y un baño más grande con ducha, bañera enorme y un jacuzzi.

No era su casa, pero le servía. Su casa la compartía con su hermana y Marcus prometió en que no llevaría a sus conquistas a la casa, por el simple hecho de que no quería acosadoras cerca.


- ¿Quieres algo para tomar? Tengo refrescos si no quieres licor - sonrió Marcus desde la barra sacando dos vasos.
- Nada, gracias - susurró Ami sentándose en el sofá sin saber porqué seguía allí.

Marcus alzó un hombro poniéndose unos dedos de whisky, bebió el liquido ambarino sin dejar de mirar con atención a Ami.
Dejó el vaso y se acercó hasta el sofá, se sentó al lado de ella quedando momentáneamente en silencio.

- Gracias por haber venido hoy a verme luchar. - sonrió mirándola y con cuidado apartó el cabello de ella de su hombro. - No tiene importancia, tenia ganas de verte pelear. - sonrió de vuelta ladeando la cabeza hacia el lado contrario del luchador.

Aprovechó Marcus ese gesto de ella en acercarse más al cuerpo femenino y besar la piel del cuello expuesto.
Sus manos pasaron alrededor se su cintura alzando el cuerpo hasta que Ami quedó sentada en los muslos de él con la espalda en su pecho.
Siguió con los besos en el cuello y la nuca, sus manos se metieron dentro de la camiseta acariciando la suave piel del vientre de ella, subió las manos hasta sus pechos, los apretó y masajeó por encima del sujetador.

Ami giró la cabeza buscando los labios de Marcus, se besaron, sus lenguas se enredaron y el cuerpo de Ami se movió hasta quedar sentada a horcajadas encima de su cuerpo, pudiendo notar la dureza de su polla apretada en los pantalones.

Las manos de Marcus se apretaron en los muslos de ella y se levantó del sofá, caminando ahora hacia la cama. Sus labios aún estaban unidos, las manos de ella estaban en el cabello de él tirando hacia ella.
Entraron en la habitación y Marcus dejó caer a Ami en la cama. Se quitaron ambos la ropa mirándose fijamente, Marcus se acomodó entre las piernas de Ami de rodillas, se inclinó hacia abajo y comenzó a lamer la crema de su coño abriéndole las piernas un poco más, los gemidos de ella pronto se escucharon por la habitación.

El cuerpo de Ami se arqueaba por el placer, antes de que se corriera la boca de Marcus se apartó y fue subiendo por su cuerpo dejando besos por este, llegó a sus pechos donde mordisqueó sus pezones.

Marcus cogió las manos de Ami alzandolas por encima de su cabeza, puso su pene en la entrada de su vagina y empujó entrando de golpe en ella. Los dos dejaron de moverse mirándose a los ojos, bajó la cabeza y se besaron de nuevo mientras Marcus comenzaba a penetrarla con dureza.

Como pudo, Ami se soltó del agarre de sus muñecas y empujando el cuerpo de él hasta quedar ella encima.
Se acomodó mejor quedando apoyada con la punta de los pies y las manos en el pecho de Marcus. Ami comenzó a moverse al principio lento pero luego fue aumentando la velocidad. Las manos de Marcus apretaban los pechos y pellizcaba los pezones.

Los gemidos de ambos se eran altos, los de él a veces eran gruñidos. Marcus se levantó quedando sentado en la cama y aprovechó en besar sus pechos y besarla a ella dejando que siguiera montandolo.

Marcus metió una mano entre sus cuerpos y comenzó a frotar el clítoris hinchado, hasta que los dos llegaron al orgasmo. El interior de Ami se apretaba entorno el eje del pene de Marcus haciendo que le mordiera el cuello gruñendo y corriéndose dentro de ella.
Los dos quedaron tumbados en la cama jadeando.

Pasada la media hora, la cual quedaron en silencio, se levantaron para ir al jacuzzi, donde volvieron a tener sexo. Estuvieron toda la noche teniendo sexo hasta bien entrado el día.



Cuando Marcus abrió los ojos, no vio a Ami en la cama, suspiró levantándose, fue al mini bar y cogió un refresco, viendo una nota.



" Lo siento, me equivocaba, no estamos hechos el uno para el otro. Es mejor ser una más en tu lista.
No se que pasará más adelante pero lo de esta noche ha sido genial.
Gracias por todo.

Ami "




Suspiró de nuevo y regresó a la cama bebiendo una coca-cola. Se quedo en esta mirando al techo blanco, tenia que regresar con Diana para el almuerzo.

1 comentario:

  1. ¡Hola! Me ha encantado este relato, sin duda tiene potencial para una segunda parte, la cual estaría encantada de leer. Quisiera invitarte a mi blog: novelasdelirantesvirginia.blogspot.com, tal vez sea de tu interés la novela que en el publico, titulada "La caja de la perversidad", mezcla de terror y de sexo. Un gusto y espero seguir leyendo más de lo tuyo. Un abrazo =).

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