Buscar este blog

Recomendaciones

NO ESTOY ACEPTANDO LIBROS PARA RESEÑAR HASTA NUEVO AVISO

Ardiente Posesión | Relato +18

9/4/14

Hola Lovers ^^

Otro día más, otro relato hot.

Esta vez romance entre una bruja y un vampiro, dedicado especialmente a una amiga que me lo pidió.

Espero que os guste.


Ardiente posesión - Andariel Morrigan




La abuela Suly me tenia prohibido ir al bosque en el crepúsculo, así como verle.
Pero siempre me escapaba, él me pedía que fuera al bosque y yo iba. Porque necesitaba sus abrazos, sus besos y la forma en que hacíamos el amor en el claro del bosque en la manta que llevaba siempre en la cesta de las plantas medicinales.

La abuela decía que una chica como yo no debía relacionarme con esos seres de la noche, que yo era parte del día y que nunca seriamos felices, pero la abuela no veía que yo era feliz estando con él y no con los otros chicos con los que quería que saliera.

Salí de la casa por la puerta principal ya que la abuela se encontraba en la cocina preparando croquetas. Corrí hacia el bosque y allí comencé a buscar plantas haciendo tiempo hasta que estuviera oscuro y llegara al claro.

Después de unos minutos llegué a mi destino, dejé la cesta y saqué la manta dejándola en el centro encima de la hierba, era grande por lo que siempre los dos podíamos taparnos.
Me senté encima de la tela, escogí las piernas y me abracé a estas esperando al amor de mi vida.

Teníamos una conexión especial, pero no la telepática, nunca me había mordido de tal manera para que se alimentara de mi sangre, decía que si me mordía en pleno orgasmo me podía desmayar y eso a él no le gustaba, prefería que le abrazara y que estuviera consciente.

Pasaban los minutos y él no llegaba, nunca había llegado tarde, siempre, después de que hubiera anochecido, pocos minutos después él llegaba al claro, pero ahora se estaba tardando, tenia miedo de que se hubiera cansado de mi. Nunca le había dicho que le amaba, tenía miedo de que no correspondiera a mis sentimientos, que se cansara de mi y se fuera de mi lado para siempre, y ese día parecía que estaba llegando.

Estaba pasando la hora de la cena y Soren no llegaba, mi corazón comenzaba a romperse y comencé a llorar en silencio, no quería irme, tenia la esperanza de que apareciera de un momento a otro, pero llevaba dos horas en el claro del bosque y él no llegaba.

- Roro - me tensé al escuchar su voz romper el silencio del claro. No me moví ni siquiera le miré, tenía la frente apoyada en las rodillas por lo que no podía ver que estaba llorando.
Noté que se movía y se sentaba cerca mio hasta que abrazó mi cuerpo. - No llores brujita, siento haber tardado, he tenido unos problemas con otros vampiros y no he podido llegar hasta ahora.

Entendía que no pudo llamarme porque no tenia móvil porque decía la abuela que esos aparatos los cargaba el diablo y no me dejaba tener uno.

Lloré abrazando su cuello y pegando mi cuerpo al suyo, Soren me abrazó por la cintura y con una mano estuvo acariciando mi espalda sin decir nada ninguno de los dos.
Cuando logré tranquilizar mis sollozos me aparté un poco para verle y me sonrió, con sus dedos limpió mis mejillas llenas de lágrimas.

Sonreí levemente y me acerqué a sus labios donde los besé, me di cuenta de que estaba sentada encima suyo, me puse mejor en sus piernas quedando mis piernas a cada lado de su cuerpo. Acaricié sus mejillas y sus labios con mis pulgares.

- Pensé que no vendrías, que te habías cansado de mi - susurré pegando mi frente a la suya sin apartar las manos de sus mejillas.
- No voy a cansarme de ti Roro, no ahora que te he encontrado - respondió mirándome, se movió y volvimos a besarnos. - Siento haber tardado, de verdad.

Lo abracé y deje un beso en su cuello a la vez que él me dejaba uno en el mio. Eso, para mi, que dijera que no me iba a dejar, era como media declaración de amor.

Nos besamos una vez más, debía regresar a casa se estaba haciendo demasiado tarde y la abuela seguramente se estaría preocupando demasiado por mi, pero a la vez no quería irme de sus brazos, separar mi cuerpo del suyo para regresar.

- Tu abuela tiene visita - susurró en mis labios apretando mi trasero, jadeé y lo besé, nuestras lenguas se acariciaban en un baile de pasión.
Me apreté más a su entrepierna, gemí dentro de su boca al notar su dureza y me comencé a frotar contra él.

Me eché hacia atrás quitando su camiseta negra de un grupo de música metal y él me quitó la mía y el sujetador, me incliné sobre hacia su pecho donde lo besé y mordisqueé sus pezones escuchando sus jadeos. Soren me apartó de su cuerpo y con cuidado me tumbó encima de la manta sin dejar de besar mis labios.

Bajó por mi cuello hasta llegar a mis pechos donde se dedicó a estos por unos minutos, mi cuerpo ardía bajo sus caricias, mi piel era de gallina con el contraste del aire. Besó mi vientre y comenzó a abrir mi pantalón, lo bajó hasta los tobillos y los sacó, mordí mi labio inferior al ver como se abría su pantalón y se lo sacaba. Nos quedamos los dos desnudos en medio del claro del bosque, se acomodó sobre mi cuerpo y nos tapó con la manta con sus poderes, nuestros labios se unieron de nuevo mientras sus manos estaban en mis pechos.

Sus manos recorrieron mis costillas hasta llegar a mis caderas, bajó a mis braguitas donde las rompió y luego se bajó el boxer, sentí su miembro entre mis muslos y luego en mi entrada donde empujó hasta el fondo. Notar piel con piel siempre me había gustado, y más con él, arqueé la espalda dejando escapar un gemido, sus manos cogieron mis muñecas donde alzó mis brazos por encima de mi cabeza y noté como ataba estas con el cinturón, luego ató un pañuelo negro en mis ojos, sonreí levemente y dejé que comenzara con los movimientos de cadera.

Sentirme atada por él me encantaba, porque creía que era una manera de estar atada a él y para él. Sus manos estaban en mis caderas y su boca recorriendo mi cuello, hombros y pechos. Gemía llena de placer, llena de él.

- Te amo Roro - susurró en mi oreja y besó mi mejilla arrastrando sus labios hasta mi boca donde me besó con pasión. Me cogió tan desprevenida...
Moví mis brazos y los pase por su cabeza, mis piernas se enrollaron con las suyas y moví con él las caderas.

- También te amo Soren - respondí con un gemido, haciendo que él aumentara el ritmo de las embestidas. Sus jadeos cerca de mi rostro me daba el aire que necesitaba, su olor me encantaba era único.

Estaba enbriagada de placer, su gran cuerpo se movía sobre el mio, notaba sus músculos ondularse bajo mis manos, su lengua lamió mi garganta haciendo que jadeara. Su mano acarició mi vientre hasta llegar a mi clítoris donde comenzó a frotarlo, sus embestidas cada vez eran más rápidas y concisas, mis manos quedaron libres hasta que sus dedos se entrelazaron con los míos, su boca pegada a la mía hasta que sentí como todo mi cuerpo se tensaba en un orgasmo, los dos gemimos a la vez notando su semen llenar mi interior.

La cinta que tapaba mis ojos salio, dejándome en la oscuridad del bosque, su cuerpo quedó encima del mio, los dos jadeabamos, abracé su cuerpo y besé su cabeza.


Después de unos minutos abrazados recuperando el aliento se levantó y me ayudó a vestirme, luego se vistió él, besó mis labios una vez más y cogidos de la mano y él con la cesta en la otra, regresamos a casa de la abuela.

- Ven conmigo a vivir Roro - dijo de pronto llegando al final del bosque.
Paré y lo mire frunciendo el ceño.
- No puedo Soren, no puedo dejar a la abuela sola, pero me gustaría mucho. - sonreí levemente y lo abracé oliendo su aroma. - Te amo pero no puedo dejarla - cerré los ojos abrazando más su cuerpo. - Está bien, no te preocupes Roro.- beso mi frente y acarició mis mejillas sonriendo. - Vendré a verte siempre que pueda, a partir de ahora esperame en tu habitación, así no pasarás frío llega el invierno y no quiero que te resfries y que tu abuela me haga un maleficio para no verte nunca mas - dijo con una sonrisa y dejó un beso corto en mis labios.

Terminamos de caminar hasta llegar a la casa de la abuela, nos despedimos con otro beso y luego se fue entre las sombras de la noche.


La bronca de la abuela fue monumental, seguía insistiendo en que no era bueno para mi ese vampiro, pero yo le decía que si que lo era, que era feliz con él, que me amaba, pero ella seguía en sus trece.
Me metí en la habitación, quité mi ropa y entré en la ducha y dejé que el agua mojara mi cuerpo. Recordaba cada beso y caricia que Soren dejó por mi cuerpo.

Me sequé y me puse mi pijama, me tapé con la manta y el edredón y quedé dormida al instante, con el pensamiento de que tenia que irme a vivir con él, llevábamos juntos medio año desde que nos encontramos por primera vez en el bosque.

Desperté al amanecer, hice la maleta y deje una nota a la abuela. Fui hasta su casa, entré con la llave que me había dado y fui directa hasta su habitación, el pasillo estaba a oscuras, entré y me metí con él en su cama abrazando su cuerpo.

- Te amo - susurré dejando un beso en sus labios y me quedé dormida entre sus sabanas que tenían su olor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este blog se alimenta de comentarios.
No se permite spam o faltas de respeto hacia los escritores y hacia la admin del blog

Tu comentario será publicado después de ser aceptado cualquier duda, sugerencia envia correo a lasresenasdeandariel@gmail.com

Las reseñas de Andariel | By Dreaming Graphics Con la tecnología de Blogger