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Un encuentro casual | Relato +18

6/4/14

Y para terminar el Domingo y comenzar el Lunes calentit@s otro relato hot +18 explícito



Un encuentro casual - Andariel Morrigan




Dani me había dejado en la puerta del hotel en el que me encontraba de visita, no podía quedarme en su casa por el simple hecho de que no cambiamos, pero a mi no me importaba; no quería molestar.

Decidí cenar en el restaurante del hotel. Después de comer pedí un coctel y observé a las personas que aun estaban en la sala.

De pronto noté un escalofrío recorría mi espalda al sentir que alguien me miraba. Volví a mirar pero esta vez en busca de quien lo hacia, pero nadie parecía estar mirándome por lo que terminé de beber y salí del restaurante para coger el ascensor e ir a la habitación.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron pase a dentro y di al botón para ir a mi planta. Justo cuando las puertas se cerraban entró un chico, al verle otro escalofrío recorrió mi cuerpo dándome cuenta de que ese chico era el que me había estado mirando en el restaurante.

Ninguno de los dos dijo nada, pero cuando el ascensor comenzó a moverse, nos lanzamos el uno sobre el otro en un enredo de besos y manos acariciando el cuerpo del otro. Su cuerpo atrapó al mio contra una de las paredes, mis manos fueron a abrir el cinturón y el botón de su pantalón mientras las suyas se paseaban por mis muslos. Le abrí la cremallera con una mano y la otra la metí en el boxer acariciando la semi-erección que escondía.

Jadeé con la cabeza hacia atrás dejando espacio para que besara mi cuello, notando como mordía este, haciendo que apretara su miembro y gimiera al sentir sus dedos recorrer mi vagina húmeda.

"Eso es Amanda, grita para mi" - escuche en mi cabeza su voz. Mis uñas se enterraron en la carne de sus hombros mientras me apretaba un poco más contra su cuerpo. - hmmm... Sí, sí! - notaba como sus dedos sacaban mis fluidos y se escurrian por mis muslos.

Subí mis piernas a su cintura justo cuando las puertas se abrían en mi planta. Suspiré abrazando su cuerpo con el rostro pegado a su cuello dejando besos en este mientras él salia del ascensor y caminaba por el pasillo hacia la que era mi habitación provisional.

Abrió la puerta con la llave-tarjeta, la empujó con el pie y entramos en la habitación. Las luces se encendieron solas, así como la puerta se cerró, me dejó en el suelo y comenzamos a quitarnos la ropa entre besos yendo hacia la cama.

Al llegar a esta estábamos los dos ya desnudos y jadeando. Él se inclinó hacia mis pechos donde comenzó a jugar con mis pezones mientras mis manos se movían por su duro eje.
Nuestros cuerpos se juntaron de nuevo en un abrazo, su lengua se movía con la mía y al separarnos me recosté en la cama mirando sus ojos azules llenos de misterio.

Sonreímos los dos a la vez, abrí mis piernas y moví una mano por mi vientre hasta llegar a la humedad de mi sexo, jugué con mi clítoris sin dejar de mirarle. Gemí al ver su mano subir y bajar por su dureza, mordí mi labio inferior ante las vistas e hice un gesto con la cabeza para que se acercara a mi.

Subió a la cama sin dejar de sonreír, sus manos recorrieron mi cuerpo mientras se acomodaba entre mis piernas. Atacó de nuevo mis pechos, su pene se frotaba contra mi muslo. Moví las caderas un poco haciendo que su miembro quedara justo en la entrada de mi vagina.

Nos miramos de nuevo y entró en mi de un empujón haciendo que gimiera, pero aprovechó en besarme. Estuvimos los dos sin movernos por unos segundos, sólo devorando la boca del otro.

Mis dedos se enredaron en su cabello negro a la vez que comenzaba a salir lentamente de mi y luego entró. Sus estocadas eran certeras y profundas.
Sus labios y dientes recorrían mi cuello y hombros y mis manos arañaban su cuero cabelludo y espalda mientras de mi boca salían constantemente gemidos.

Su mano derecha se metió entre nuestros cuerpos y comenzó a acariciar mi clítoris, se separó de mi cuerpo un poco, nuestras miradas conectaron de nuevo y segundos mas tarde volvimos a besarnos, noté una punzada en la lengua que hizo que gimiera del placer que incrementaba más en mi interior.

Su boca fue hacia mi cuello de nuevo donde esta vez mordió rompiendo la piel haciendo que viera las estrellas con el orgasmo que me había provocado con todo lo que me estaba haciendo.


Cuando me desperté estaba desnuda en la cama, sola. Miré a mi alrededor, seguía siendo de noche, en el reloj ponía que era de madrugada por lo que decidí intentar dormir de nuevo.


Dani me vino a buscar a mediodía, me había dado una buena ducha y me había vestido justo minutos antes de que ella viniera. Comimos en un restaurante mientras le explicaba lo que me había pasado la noche anterior, no le dije lo del cuello, pues había visto que con la ropa no se veía nada.

Después fuimos de tiendas y al cine. En la sala cuando estaba la película en la mitad, sentí su presencia y su olor cerca de donde me encontraba sentada con Dani. Sin que ella se diera cuenta fui a donde estaba él y luego bajamos las escaleras y salimos de la sala cogidos de la mano, sin decir nada y sin ser vistos.

Esa noche no regresé al hotel, no vi más a Dani. Me fui con ese misterioso chico a vivir miles de aventuras por el mundo, un mundo nuevo que despertaba para mi.

1 comentario:

  1. Hola,
    Un relato corto pero intenso, y excitante. El peligro de los ascensores jeejje. Ya te digo, un relato intenso, y con el grado justo de erotismo. Con un final que no me esperaba pero que meha gustado

    Besotes

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