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Relato | Salvaje Perversidad | Andariel Morrigan

18/1/16




Salvaje Perversidad

Andariel Morrigan




Iba en el taxi de camio al hotel en donde había quedado con el hombre más famoso en la actualidad.
Por fin había conseguido una cita con él. Bueno, lo que se dice cita romántica no es. Para qué engañarme. Más bien, tendría que llamarlo «cita sexual» o «encuentro sexual» sí, el último queda mejor.

Después de insistir mucho había conseguido que aceptara vernos. Los rumores, las malas lenguas, le habían apodado con el nombre de «Salvaje Perversidad», ese hombre salía cada dos por tres en las revistas y programas rosas hablando de cualquier cosa que ese hombre hacia o dejaba de hacer, creo que incluso hablaban de cuando iba al baño para hacer «aguas mayores», era un no vivir.

Y cuando lo vi en la televisión hablando, fue... Un escalofrío recorrió mi espalda, se alojó en mi bajo vientre, cuando salí abruptamente de mi ensoñación gracias a los comerciales, me di cuenta que me había corrido. Hacia tiempo que eso no me ocurría.

Después de mi bochorno, comencé con mi investigación, que al fin me llevó hasta este día y lo conocería.

Deseaba que él pudiera sacar a la luz mis oscuros deseos.

Mis piernas temblaban expectantes para salir corriendo del taxi.
Cuando este paró delante del lujoso hotel, un suspiro salió de mis labios. Pagué y saliendo me dirigí a la aventura.


Cuando entré por la puerta el olor a lujo se filtró por mi nariz, caminaba con decisión hacia el ascensor, pues él; me había dado el número de planta y habitación. La gente, unos pocos millonarios, me miraba de reojo a mi paso. Pero una sensación de que alguien me miraba más de la cuenta hizo que tensara el cuerpo hasta llegar al ascensor.
Una vez dentro, vi que también entraba alguien conmigo. Se fue todo el aire de mis pulmones, al verle en persona. Su presencia lo consumía todo, y mi cordura.

- Respira-. Dijo con esa voz suya. Tomé una buena bocanada de aire sin quitarle los ojos de encima a ese hombre.

No dijo nada más, salimos al pasillo y de ahí entramos a su habitación.

Se mantuvo de pie, sin dejar de mirarme algo divertido. Dejando que le observara a placer.

Ahora entendía que muchas mujeres perdieran la cabeza por el hombre que se encontraba delante de mí.
El mantra que llevaba días repitiéndose en mi cabeza estaba apagándose sin que yo pudiera hacer nada. Había caído en las fauces de «Salvaje Perversidad» en un instante. Desde que aceptó vernos.







Estaba divertido al ver las reacciones de mi cita de esa noche, desde que me vio entrar en el ascensor, dejando de respirar literalmente.

Pobre.

Ahora que lo tenia delante, veía que estaba por babear. Mi cuerpo se sacudió al aguantar la risa.

Quité la chaqueta dejándola encima de una de las sillas, abrí los puños de la camisa, y luego tres botones de esta, sin dejar de mirar al muchacho que parecía que no reaccionaba. Me preguntaba qué era lo que su mente estaría pensando.

-¿Quieres algo para beber? - pregunté en un intento por hacerle reaccionar.
-No, gracias-. Contestó por fin saliendo de su ensoñación.
-¿Me quieres a mi?- sonreía acercándome a él. Su cabeza se movió en un gesto afirmativo. -Entonces relájate... - susurré en su oreja, lamí y chupé el lóbulo hasta hacerle jadear.

Y justo fue cuando reaccionó y la ropa terminó olvidada en el suelo.
Sus manos recorrían todo mi cuerpo, mientras las mías estaban en sus caderas guiándolo hacia la cama.

- Voy a follarte. Te daré tanto placer que no podrás moverte de la cama.

Su cuerpo se movía bajo el mio, mi ser aulló de expectación.
Si él supiera...






«Lunes, cinco días antes»

Ser alguien del que todo el mundo habla no es fácil. Te tienes que esmerar mucho para que hablen algo, cualquier cosa.

Yo mismo había creado los rumores. Llevo años escondido, y la verdad es que no es nada divertido como muchos otros piensan.
Aunque bueno, ser quien soy hizo que me alejara de los demás.
Una mezcla bastante explosiva la verdad. No soy un santo.

Todo el mundo me llamaba, querían que saliera en programas de televisión. Mi teléfono no dejaba de sonar. Llamadas de mujeres que querían pasar un rato más que agradable, otras querían repetir y se volvían histéricas por negarme.

Pero hubo una llamada que fue, en un principio, rechazada. Un chico quería verme, tener una cita.

A partir del primer rechazo, el chico fue insistente. Mientras mi vida empresarial seguía estando en todos lados.

Paralelamente, mi vida privada, esa que oculto a los humanos seguía en aumento. Muerte y sangre.
Llevando así de cabeza a la policía.


«Dos días antes»

Vi de lejos al chico que insistía en quedar conmigo. Fue revelador.
La atracción que sentí hacia él fue instantánea. Por lo que al final, cuando volvió a llamar, acepté esa «cita» con él.

Siempre he sido un ser sanguinario.
He intentado que los de mi especie no se acercaran mucho a mí. En ese aspecto sí he sido algo solitario. Tener amigos en los que poder confiar siempre ha sido difícil.

¿Quién querría ser amigo de un mestizo de demonio y vampiro?


Así que aquí me encuentro. Encima del insistente chico, a punto de enterrar mi polla en él.







El mestizo preparó un poco al muchacho, entre besos y mordiscos. Le abrió las piernas y lo penetró de un empujón con su verga. Los dos gimen, el placer y el dolor se mezclan en ambos cuerpos.

Su mente aún estaba decidiendo si dejar vivo o no al chico al que se estaba follando. La tentación de la sangre del muchacho corría por sus venas, pero el placer que estaba sintiendo al montarle estaba desplazando esa sed a un lado dejándola en segundo plano.

En la habitación se escuchaba el incesante entrechocar de la carne de ambos cuerpos, así como los gemidos y jadeos.
El vampiro aprovechaba que el chico estaba ido en el placer, para morderle y así poder extraer pequeñas cantidades de sangre para saciar la necesidad. Eso aumentaba el placer de ambos, aunque el humano no se diera cuenta.

Una hora y media después los dos estaban tumbados en la cama sudorosos y jadeantes, recuperándose del éxtasis alcanzado.

- Sabes, no acostumbro a repetir encuentros sexuales con la misma persona. Pero por esta vez haré una excepción - sonrió acariciando el pecho del chico con su dedo índice.


Así quedaron. Sus encuentros eran espaciados, únicamente quedando para follar, no hablaban, no sabían nada del otro, pero una conexión iba creciendo y enredándose entre ambos hombres.

Una conexión tan fuerte que un día de cualquier año los dos desaparecieron de la faz de la tierra. Sin que nadie le diera importancia o perdiera tiempo buscándolos.


¿Donde se encuentra La Salvaje Perversidad?




Imágenes de mis musos

Quiero dedicar este relato a Sol Taylor, Roser A.Ochoa, Yolanda García y a todo aquel que ame a los vampiros clásicos, el genero paranormal y la homoerótica.

4 comentarios:

  1. Andariel, me encantan los relatos en primera persona, y en este caso desde el punto de vista de ambos protagonistas, ya sabes que debe ser deformación profesional pues es un formato en el que Ro y yo nos setnimos muy cómodas. Me gusta el estilo muy directo, sin florituras innecesarias, y más en el encuentro íntimo, en el que únicamente se está en principio, aunque varíe después, de un intercambio. Me ha sorprendido esa posible raza a investigar, a la que llamas mestizo, me resulta muy interesante las posibilidades que se pueden abrir en una mezcla de vampiro y demonio.
    Gracias por ser una de las personas a las que dedicas el relato, amo el mundo vampírico, ya lo sabes, o bueno jajajaja resulta un poco evidente, me encanta el final, no edulcorado, aunque se adivina "feliz" pues se debe presuponer que las expectativas de ambos quedan sarisfechas, pero me gusta no dar todos los detalles y dar muy mascado un final. Lo único que se me ha hecho muy corto el relato, a mí me resulta muy difícil hacer un relato corto, creo que se te ha dado muy bien, condensas perfectamente en poco metraje una historia completa. Gracias de nuevo por dedicármelo. Amo todo lo que tiene relación con ese mundo más oscuro, más oculto y no siempre más perverso que el real. Sigue disfrutando de tu pasión.

    Yolanda

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  2. Me gustó ver crecer el relato palabra a palabra y el resultado es excelente.
    Ya te dije, tenes futuro, solo debes acomodar las ideas y animarte a escribir profesionalmente.
    Gracias por dedicarmelo cielete <3

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  3. Un relato sorprendente por su estilo. Narran los dos protagonistas desde sus punto de vista. Me gusta y el hecho de q el sexo a veces se convierte en amor...

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  4. me gusto mucho, espero con ansias el siguiente

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