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Relato | Miguel | Andariel Morrigan

12/3/16

Oh, sí. Ver cómo la Tierra se consumía fue una delicia, me puse durísimo. Cada uno de nosotros podía ver lo que quisiera, por lo que estuve viendo y escuchando cómo los humanos chillaban entre la agonía, cómo el fuego los quemaba.
Antes de que otro se me adelantara cargué el cuerpo de Leviathan en mi hombro y subí rápido la gran escalera, recorrí el pasillo hasta mi habitación y me encerré con él.
No recuerdo cuantos orgasmos tuve, pero quedé agotado de follar y torturar su cuerpo. En un principio cuando lo hice con él la primera vez, pensé que no le gustaría pero cual fue mi sorpresa que gemía de placer y que al terminar tuviera una sonrisa de satisfacción. Cuando le pregunté que si le gustara y si volvería a repetirlo, él me contestó que sí con la cabeza. Nunca me he preguntado porque no habla, pero la verdad es que no me importa mucho.

Me gusta torturar las almas que hay en el infierno, pero follarme a Leviathan es otro mundo, se deja hacer lo que quiera, no pone mucha resistencia pero me sigue el juego cuando lo requiere. Una delicia de demonio.
Cuando salí de la habitación totalmente descansado y satisfecho Luc nos llamó para hablarnos de que había una chica viviendo con nosotros. Me extrañó ya que todos en la mansión eramos hombres, toda mujer tenia prohibida la entrada, las primeras Lilith y Naamah, ninguno las quería allí.
Lucifer no sabia porque había aparecido en su habitación, le había preguntado a ella, pero tampoco sabía nada, era una incógnita.

Luc estuvo un tiempo investigando, pero parecía que no encontraba nada. Mientras, la chica estaba encerrada en su habitación, y nadie fue a molestarla.
Yo en cambio seguí con mi rutina de torturar almas, ahora más que antes, el infierno estaba repleto de almas, almas de humanos podridos.
Y cómo disfrutaba.
No era tortura física, aunque les podía crear momentáneamente un cuerpo, les torturaba el alma.

Después de estar un tiempo fuera de la mansión regresé. Tuve una pequeña sorpresa al ver a todos reunidos en el salón viendo algo interesante, me acerqué y resultó ser la chica. Sonreí levemente al ver que no se daba cuenta de la congregación que tenía a su alrededor observándola, pero no estaba ahí Luc.
Cuando por fin alzó la mirada dejando de leer, dio un pequeño brinco asustada, ahí fue que comenzaron las preguntas.
Fueron pocas y nada sacaron en claro a parte de su nombre.
Los ojos de ella fueron a parar a Leviathan, me pareció raro, incluso vi que no fui el único, aunque ninguno dijo nada, terminaron yéndose. Yo esperé un poco más por si pasaba algo, pero como comenzaba a aburrirme yo también me fui.

Estuve bastante en mi habitación descansando, solía pasarme jornadas enteras unas torturando y otras descansando. Iba otras en busca de Leviathan pero parecía que últimamente estaba más con Samael y Rafael. A veces me frustraba no poder follar, los que vivíamos en la mansión eramos todos hombres activos y el único que se dejaba follar era ese muchacho que se pasaba la vida desnudo. Y tampoco es que me gustaran los demonios que habitaban en el infierno, así que estaba algo jodido en el aspecto del sexo. Igual pasaba de follar con Lilith, ella siempre tenia que follar con la loca de su gemela Naamah, y me tenían hasta los cojones.

Volví hacia mi parte favorita del infierno para seguir con mi tarea de torturar almas, más salido que nunca.
Tan concentrado como estaba que no me daba cuanta de nada más, pero una voz familiar hizo que regresara a la realidad. Miré a mi alrededor y ella estaba allí.

-¿Isis?, ¿qué haces aquí? - fruncí el ceño, dejé caer el látigo que tenía en las manos y me acerqué a ella, - se supone que tienes que estar con las almas que se suicidan.
-Ya sabes que siempre he sido una rebelde -sonrió ella encogiéndose de hombros -Estoy buscando el alma de una chica y no la encuentro por ningún lado. ¿Sabes algo? -preguntó ladeando la cabeza sin dejar de mirarme.
-Ahora que lo dices, creo que sí sé algo. ¿Tienes algo que ver con ella?

Ella ensanchó su sonrisa elevando un hombro. ¿Qué tenía que ver Isis con la chica Amelia?


Johnny Braddock




Relatos anteriores

La Fiesta Primer relato
Rafael Segundo relato
Samael tercer relato
Lucifer cuarto relato
Amelia quinto relato


infernus - (c) - Andariel Morrigan

2 comentarios:

  1. Al final te vas a animar a hacer el libro, jejej. Genial y cada vez hay más personajes.
    ECn.

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