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NO ESTOY ACEPTANDO LIBROS PARA RESEÑAR HASTA NUEVO AVISO

Celos

20/1/13


Imagen: Grell Sutcliff y William T.Spears
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Ver como corres detrás de Undertaker, después de rechazarte, no me hace feliz.
Me gritas que soy un imbécil porque no te doy amor, ese que tanto me pides y que siempre te niego.

Desde bien jóvenes te he rechazado y pese a todo lo que pasa sigues insistiendo, estás ciego, no puedo darte lo que deseas, por eso te vas con otros y aun así me invaden los celos por que te vayas con otro. Sé que es algo egoísta por mi parte, pero no lo puedo evitar, yo fui el primero al que te declaraste, al que has perseguido por mucho tiempo, y pese a que te rechace mil veces... Me perteneces.

Me arrodillo frente a ti. Estás sentado en un sofá, con la mano aguantando tu cabeza y tienes los ojos cerrados y una leve sonrisa en tus labios. Sé el motivo de tu sonrisa, sin embargo me callo y abrazo tu cuerpo esperando que no me rechaces. Momentos como ese no te los puedo dar muy seguido. Cierro los ojos y espero a que reacciones de alguna manera. Segundos mas tarde noto como acaricias mi cabello siguiendo como esta peinado.

Puedo escuchar los latidos de tu corazón inmortal, calmados y tu respiración es acompasada con ellos. Me siento un idiota y ni siquiera me atrevo a pedirte perdón por todo lo que te hago sufrir. Tengo miedo de que un día por fin marches de mi lado. Estoy celoso de Undertaker, y te castigo con mis rechazos, mis silencios e incluso te castigo con un sexo salvaje. En cambio tu me castigas con lágrimas en los ojos y más tarde vuelves en brazos de ese ser. No soy nadie pero no quiero que lo sepas.

Mis celos me vuelven ciego, no me dejan dejarte ir y por ello un día terminaré despertando sin ti.
Ahora solo quiero disfrutar en silencio de este momento en que puedo estar así contigo.

Deseos

19/1/13



Imagen: Grell y Undertaker by Againa from DA
Escrito de mi propiedad.
Quiero dedicarle el texto a dos de mis chicas favoritas. A Axel y a Yume, porque sé que os gusta Grell tanto como a mi, y porque os quiero, espero que os guste - sonrisa de gato - 
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Grell tenía una piel suave y blanca, esa clase de piel que hacía que desearas tocarla toda la noche.
William era un maldito celoso, no quería darle su amor, pero no dejaba que otros le dieran amor a Grell. Pero él terminaría siendo mío, cuando abriera los ojos y se diera cuenta de que ni William ni Sebastian les daba lo que quería.

Yo en cambio esperaba pacientemente, en mi funeraria, imaginando miles de perversiones que le haría cuando cayera de nuevo entre mis brazos, en mi cama... En mi ataúd.

Estaba metido en mis ensoñaciones morbosas cuando escuché la campanilla de la puerta al abrirse, abrí los ojos y moví un poco la tapa de mi ataúd para ver quien osaba molestar mis desvaríos perversos. Pero sonreí encantado de ver el sofocado rostro de Grell, jadeando. Parecía como si hubiera corrido hasta mi, hasta mis brazos, puesto que terminó por lanzarse hasta donde estaba. Haciendo que el ataúd cayera al suelo terminando por abrirse la tapa.

Me senté mirándole fijamente esperando cualquier otra reacción por su parte. La funeraria estaba cerrada al público así que no importaba. Se quitó la gabardina y se abrió la camisa. Su cuerpo cayó sobre el mío quedando sentado encima de mis piernas. Si no fuera por mi cabello podría ver que mis ojos le miraban intensamente, sabía a lo que había venido e iba a dárselo.
Sonreí cruzando unos instantes mis dedos para luego tomar su figura y acercarla bien a mi.


Minutos mas tarde, nos fundíamos en besos. Mis manos recorrían todo su cuerpo, tenía una figura femenina casi, solo le faltaban los pechos, pero así ya me gustaba. Mas de una vez tuve su boca trabajando entre mis piernas, veía su entusiasmo y deseo en sus ojos, mi sonrisa no se iba pese al placer que estaba sintiendo. Quedó sentado y con mi pene erecto dentro suyo, su estrecho interior era una delicia delirante. Igual que esos besos llenos de amor que nos dábamos.
Tenía la intención de molestar bien a William cuando viera los mordiscos que le había dejado a Grell en partes de su cuerpo que no se veían cuando llevaba la ropa, que los vería cuando estuviera en la cama que no era.

Sus gemidos eran una delicia, bañaban mi piel y llenaban mis oídos de música. Su cuerpo se movía sensual, cuando separábamos nuestras bocas lamía sus labios haciendo que deseara de nuevo volver a atraparlos con los míos. Aun tenía mi pantalón de cuero puesto, crujía con mis movimientos, se mezclaba con los gemidos que él me ofrecía.

Bien podía haberlo atado de las muñecas y hacer realidad algunas de las perversiones que tenía en mente, sin embargo quería disfrutar de ese momento que me daba, podía hacer realidad aquello otro día en otro momento.
Mis manos recorrieron su pecho, pese a que tuviera la camisa mal abierta, mordí su cuello gruñendo y dejando una buena marca que no se iría en unos días, sabía como hacerlas, mi marca personal.

Cuando por fin se corrió, se dio cuenta de que ya era tarde que tenía que regresar. Antes de dejarle ir, le besé y le susurre un “te amo” en el oído. Al apartarse vi un sonrojo en sus mejillas, comenzando a ponerse la ropa torpemente, por lo que ayude a vestirle como si fuera un hijo al que tenía que dejar ir a la escuela. Arregle un poco su cabello y se fue corriendo tal como había llegado.
Miré mi vientre manchado con su esperma, lo cogí con dos dedos y los lamí disfrutando de su sabor con una sonrisa de orgullo, satisfacción y perversión. Yo tenía a Grell clandestinamente, pero también de otra forma que William no iba a darle nunca, él era frío y serio. 
En cambio yo le daba calor y amor. 
Justo lo que mi querido Grell necesitaba y deseaba.  

Primera cita - Undertaker y Grell

18/1/13



Imagen: Undertaker y Grell Sutcliff - Kuroshitsuji
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Había cedido a las interminables peticiones de Grell en tener una cita conmigo.
El pobre necesitaba algo de atención. William le ignoraba y Sebastian lo trataba demasiado mal, para mi gusto.
No podía entender porque Grell no dejaba ya de molestarles. De vez en cuando le veía suspirando en la biblioteca mientras él ponía bien los libros y yo me llevaba unos cuantos.

Quedamos en el jardín, cerca de un ventanal y ya entrada la noche, me había puesto... Bueno, había dejado de lado mi vestimenta habitual. Lucía un esmoquin negro, con una camisa blanca, una corbata roja, porque a él le gustaba el rojo. Me quede apoyado en la pared con los ojos cerrados mientras le esperaba.

Esperaba que llegara de manera escandalosa, como siempre solía hacer cuando se dejaba ver en todos los lados del mundo. Pero aquella vez fue diferente. Me di cuenta de que estaba allí cuando una brisa llegó a mi nariz, su colonia llego hasta donde estaba haciendo que abriera los ojos y me girara para verle.

Se había recogido su rojo cabello en una coleta, y se había puesto bien la gabardina que un día fue de Angelina. Tenía las mejillas sonrojadas y parecía que emanaba cierta timidez de él. Me había quedado bien sorprendido por como había llegado, silencioso como un gato.

Le dediqué una sonrisa y me acerqué a él haciendo aparecer un ramo de rosas rojas. Los tacones que llevaba resonaban por aquel pasillo. Le tendí el ramo aun con una sonrisa esperando que lo aceptara.
Hice una inclinación en forma de agradecimiento cuando por fin decidió quedarse con el ramo de rosas. Terminé por acortar la distancia que nos separaba y pasé mis manos por su cintura atrapando su cuerpo. Mi mirada era algo intensa, ninguno de los dos había abierto la boca para decir algo. Comenzaba a preocuparme Grell por lo que terminé en besar sus labios, notando como su cuerpo se estremecía entre mis brazos. Esa era la reacción que esperaba, pero sin embargo terminó por pegar su rostro en mi pecho y llorando. Cerré los ojos y comencé a acariciar su cabeza para calmarlo.

Podía comprender aquel dolor que tenía en su pecho, siempre estaba observando de lejos sus movimientos estrafalarios, una máscara ocultaba el dolor que sentía porque ninguna de las personas que amaba le prestaba la atención que él se merecía. Mi mano recorrió su cabeza hasta llegar a su barbilla haciendo que alzara la cabeza para que me mirara. Limpié sus lágrimas y terminé inclinándome para dejar un suave beso en sus labios, esperando así calmar su espíritu.

Cuando sonrió levemente le tome la mano para dar un paseo hasta su habitación, sabía como llegar, sabía como calmar su alma y como llegar hasta él para que dejara de lado las ganas terribles que tenía de conquistar a Sebastian y a William, sabía a la perfección que Grell amaba intensamente a William, con Sebastian solo era ganas de batallar con alguien, pese a que un día casi termina muerto si no hubiera intervenido William.

Abrí la puerta de su habitación sin pedirle permiso, tiré de él y lo empujé hacia dentro. Lo arrojé a la cama y lo dejé allí para quitarme la chaqueta y la corbata, dejé abierta un poco la camisa blanca y me subí a la cama quedando encima suyo pero sin tocar su cuerpo. Mi mano fue al coletero dejando suelto su rojizo cabello.

Esperaba que después de esta noche cambiara de opinión y dejara de buscar lo que yo le había ofrecido... Durante toda la noche sin descanso.


One more kiss

15/1/13


Imagen Grelliam 
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Un beso más, un destello infinito.
Una caricia recorre mi cuello, tus suaves labios están algo calientes.
Besos robados al atardecer. Escalofríos recorren mi cuerpo por tu frialdad.

Puedo molestarte miles de veces pero cuando me rechazaste, cambié drásticamente.
Tu has sido mi primer amor, pero no creas que voy a quedarme estancado!
Tengo mucho amor que dar a todos!

Un poco más... Un beso más... Una caricia más... Una prohibición más.
Hoy te robo un beso pero mañana puedo estar ignorándote como tu haces.
No voy a rogar por un beso tuyo, simplemente voy a ir a cogerlo.
Ve acostumbrándote, soy mucho mejor que tu y eso te molesta.

Sí, sigue así, una vez más. Un beso más por nuestra eternidad.
Espero celebrar contigo mil años más juntos. Por siempre jamás.
Dame un beso más esta larga noche.
One more Kiss... Because I love you.  


Trinity Blood - 5 -

2/1/13





Belleza de la noche oscura. Por Michael.

Aquel chico parecía un perrito abandonado, más que un vampiro, había algo en él que me decía que tenía que protegerlo porque había sufrido mucho en su vida. Parecía que fuera mayor que yo, pero él era el niño perdido que necesita protección. Cuando lo abracé en el rellano fue una confirmación de todo lo que había estado pensando desde que lo vi en el parque sentado en aquel columpio, tenía un olor muy agradable.

Al llegar a mi apartamento se movió lo justo para dejar la chaqueta y dejarme ver su trasero, se sonrojó haciendo que sonriera, definitivamente era un vampiro peculiar. Me quite la chaqueta y la bufanda, iba en manga corta ya que en el apartamento había dejado puesta la calefacción, así que podían verse los tatuajes que tenía. Me acerque para dejar en el perchero la ropa y luego volví a tomar su mano. “Ven no voy a hacerte nada malo”, susurre tirando levemente de él, con una sonrisa y con aquella mirada salvaje que decían mis amigas que tenía. Pasamos al salón y me quedé mirando esta tenía muy poca cosa que enseñar u ofrecerle, éramos vampiros, poca cosa nos hacía falta en la vida.

Siéntate aquí, tengo un poco de sangre por si quieres, mas bien tienes cara de necesitarla” Acaricié su mejilla con la mano libre, tenía la piel muy suave, su mano apretó la mía haciendo que se me fueran las ganas de irme unos segundos a la cocina que estaba cerca, ahora parecía lejos. Tiré de su mano para que su cuerpo chocara contra el mio, le abracé y seguí mirándole fijamente, esperando a que me empujara o diera alguna señal para saber que aquello no le gustaba; pareció simplemente que se dejaba hacer, sin decir una palabra fuera de lugar, mirándome fijamente.

Me acerque un poco a su rostro tentando el terreno, un roce de mi nariz en la suya, mi aliento golpeando sus labios, pero me aparté para ver de nuevo su rostro. No parecía tener miedo, como tampoco querer huir, besé su frente, su mejilla derecha y luego un leve roce en sus labios. Nada, ninguna señal que me hiciera pensar que debía parar, por lo que aproveché la oportunidad que me estaba dando en aquel momento, para besar sus labios algo suave pero salvaje. Fue un beso corto pero intenso de esos que te hacían desear más, lamí sus labios con una sonrisa, cogí su mano y tiré de él para ir a mi habitación.

Mi habitación no era nada del otro mundo, solo cabía mencionar que las paredes estaban empapeladas con posters de grupos de música rock, metal… Puse la luz a medida, para crear un poco de ambiente, las cortinas estaban cerradas para cuando saliera el sol, bueno, más bien no las abría casi nunca si no tenía un día de sexo con alguien. Vi como se comenzó a quitar la ropa haciendo que lamiera un poco mis labios sin quitarle los ojos de encima. “Si no quieres hacer esto no te veas en la obligación.” Él me miró con media sonrisa, por lo que tuve que ladear la cabeza. “Hago esto porque lo necesito”, respondió él sin más, tirando la camisa al suelo dejando ver su piel blanca; mordí mi labio inferior y comencé a quitarme también la ropa sin apartar los ojos de él.

Quedamos en calzoncillos al mismo tiempo, el suelo no se notaba frío ya que le había puesto moqueta, solo para disimular frente a mis presas. Di unos pasos hacia él, que hizo lo mismo, se puso a acariciar mi pecho, subiendo por mis hombros hasta quedar colgado de mi cuello.

Mis manos acariciaron su cintura antes de abrazarle. Esta vez fue él quien me besó, lo atraje más hacia mi cuerpo para sentir su piel. El beso fue algo mas largo, atreviéndose incluso en colar su lengua en mi boca donde pareció que comenzamos a combatir por quien dominaba a la otra. Sin darme cuenta terminamos en la cama, yo encima de su cuerpo, sin separar nuestras bocas, mis manos no dejaban de acariciar su piel, las suyas hacían lo mismo con la mía.

Terminé por quitarle el calzoncillo dejándolo caer al suelo. Mis labios fueron recorriendo cada parte de su cuerpo dejando besos o mordiscos, escuchaba sus jadeos eran como música para mi. Por donde pasaba mi boca, mi cabello acariciaba su piel, era suave, me daban ganas de acariciar su cuerpo toda la noche, pero mi intención era excitarlo, tenerlo para mí, en mi cama durante lo que quedaba de día, y tenerlo un poco más al día siguiente hasta el atardecer, donde los dos pudiéramos despedirnos bien.

Me quedé entre sus piernas con una sonrisa, donde acaricie sus muslos y piernas. Lamí un poco mis labios, para con mis manos tomar su miembro comenzando a dejar cortas lamidas ya que quería ver las reacciones en su rostro, estaba seguro que nadie le daba un buen sexo desde hacía años.

***

Como predije fue una noche genial, perdí la cuenta de cuantos orgasmos tuvimos los dos, al final de la noche caímos rendidos. Lo peor fue el despertar, él no estaba cuando yo lo hice, no había ni rastro de él, solo quedaban indicios de que no fue un sueño porque las sábanas seguían manchadas. Ninguna nota de despedida, ningún perdona, nada por el estilo. Me preguntaba qué era lo que había hecho mal para que se fuera huyendo. Pero lo que me sorprendió más fue no saber a que hora se había ido, solo esperaba que no se quemara… Bueno, ciertamente no sabía nada de él, no podía ser que el chico fuera un miembro de ese famoso clan de vampiros qué podían salir a la luz, siempre había pensado que eran leyendas o meros rumores de vampiros aburridos.

Salí a cazar después de arreglar la cama y de ducharme. Necesitaba encontrar a alguien que me sacara a Johan de la cabeza, pero temía no encontrar a nadie a la altura de aquel precioso vampiro que había tenido en mi cama. Era una verdadera lástima. Le necesitaba de nuevo, quería conocer mejor al chico, quería llegar a amarle y sacarlo de ese pozo de soledad en el que me pareció que se encontraba, pidiendo a gritos silenciosos que alguien lo sacara de él. Johan era el chico vampiro con el que había estado soñando por años, aquella extraña mujer que me decía que había un vampiro que necesitaba de mi ayuda. Ahora estaba seguro que se refería a él.

Trinity Blood - 4 -




Un cuento de hadas que comienza en navidad. Por Johan Lightman.

Era navidad pero hacía ya tiempo que en casa no celebrábamos nada, pues no había nada que celebrar. Bueno, no celebrábamos ningún tipo de fiesta en casa; hacía tiempo que perdimos ese entusiasmo. Ahora me encontraba en el sótano donde estaba Andrei en su letargo, salía poco del sótano o de la mansión. Amelia insistió en comprar una con muchas habitaciones pese a que fuéramos pocos, tenía la esperanza de que algún día se llenara de más gente o invitados.

Subí las escaleras entrando en la cocina estaba todo muy silencioso, no estaban en casa, por lo que aproveché en subir a mi habitación y darme una buena ducha. Cuando salí seco y desnudo, abrí el armario para buscar algo que ponerme, yo también iba a salir. Me puse un bóxer de color negro, calcetines negros, unos jeans desgastados y ajustados, una camiseta interior, una camiseta normal y un jersey todo negro, no me gustaba tener nada en color, pero si camisetas con estampados de logos de grupos de música. Cogí un abrigo marrón oscuro con gorra que llevaba una especie de pelusilla que abrigaba. Me lo puse caminando por el pasillo, cerré bien la cremallera y cuando estuve en la puerta de la entrada estaba nevando por lo que cogí mi paraguas negro y salí a fuera cerrando la puerta.

Me fue bien ir paseando hasta la ciudad, nuestra mansión estaba algo alejada de las calles comunes. Era media tarde pero parecía que no había nadie por la nieve que caía, yo la verdad es que no me importaba mucho que no hubiera gente, así me ahorraba las miradas que caían sobre mi. Termine por llegar a un parque para niños con columpios, me acerque a uno de ellos, aparté la nieve y me senté, como el paraguas no cabía muy bien lo cerré y me puse el gorro, igual parecía que ya había dejado de nevar.

Al comenzar a mover un poco el columpio alcé la mirada del suelo nevado al notar a otro vampiro cerca. Estaba en la entrada y parecía mirarme fijamente por lo que ladee la cabeza tenía un aire salvaje que hacía que se me calentara el cuerpo aunque estuviera falto de sangre. Ni siquiera me había dado cuenta de que había oscurecido, tal vez por eso se me había quedado mirando, no tenía ni idea. Suspire cerrando los ojos y volví a mirar hacia la nieve y moviendo el columpio conmigo. Al alzar la mirada para verle de nuevo esta vez vi que había terminado delante de mí pero lo justo para vernos bien. Me levanté de un salto algo sonrojado, era un juego para niños por lo que se suponía que yo no tenía porqué estar sentado en él.

Seguí mirándole fijamente ya que ninguno de los dos parecía tener la intención de hablar primero, por lo que suspire de nuevo. El calor pareció subir un poco mas, parecía como si tenerlo mas cerca provocaba aquello, pero no sabía muy bien del porqué, era una cosa extraña. Moví mis ojos en su figura, quería verle mejor. Cabello largo hasta los hombros, un poco ondulado y negro. Sus ojos eran morrones casi negros, iba abrigado para parecer humano, su ropa igual era negra como la mía, estilo roquero. Mordí mi labio inferior moviendo un poco el piercing que tenía en el centro de este. El vampiro desconocido parecía que tuviera ganas de tener sexo, me daba la impresión de que yo sería la cena. Sonreí de lado aun sin atreverme a hablar, hacía años que no hablaba con desconocidos, al igual que con las chicas de casa.

¿Quieres venir a mi casa? Pareces perdido.” Al escuchar su voz todo mi cuerpo tembló por un escalofrío. Tenía que dejar de hacer eso, no era bueno. Vi que había tendido su mano hacia mí por lo que terminé por fruncir levemente el ceño, no sabía muy bien si sería bueno para mí ir con un desconocido a su casa. Pero sin darme cuenta me vi tomando su mano aceptado ir con él, no necesitaba hablar mucho, pues no lo veía muy necesario. Pero volvió a invadirme un calor por todo el cuerpo desde su mano, le mire frunciendo el ceño levemente, entre medio de la bufanda podía verle un tatuaje que me pareció una calavera en el pecho y unas letras, sonreí levemente, “¿Vamos?”, susurre y él comenzó a caminar por lo que con el paragua en la mano me puse a caminar con él.

No se me ocurría muy bien qué podía decir mientras íbamos a su casa, pero él tampoco parecía muy dispuesto a hablar. Le miraba de vez en cuando de reojo descubriendo que me miraba también, apartaba la mirada de él hacia otro lado intentando no sonrojarme, ni siquiera ninguno de los dos había dejado la mano del otro es más él la apretaba como para asegurarse de que seguía allí y luego lo aflojaba como si me dijera que me podía ir si quería pero le devolvía el apretón sin saber muy bien el motivo.

Mi nombre es Michael”, murmuró parando por lo que también lo hice y nos quedamos mirando, él esperaba que hablara pero se me había ido el santo al cielo con mirar sus ojos. “Johan…”, logré responder con algo de dificultad, sonrió y se giró a lo que me pareció que era una puerta; ya habíamos llegado y ni me di cuenta. Me había dejado la mano para abrir mejor la puerta, haciendo que por unos momentos me sintiera desprotegido del mundo.

Al girarse de nuevo hacia mi vi que parecía preocupado y me tomo de nuevo la mano suspirando y cerrando los ojos. ¿Qué había sido aquello? ¿También necesitaba mi presencia o qué? Entre después de él que se quedó aguantando la puerta dejando mi mano de nuevo. Me quede mirando el rellano de espaldas a él pero lo note moverse detrás de mí hasta que me abrazó por la espalda. Mi cuerpo se tensó en un segundo y apretando los dientes, pero mi cuerpo se aflojó al notar unas caricias suaves en mi vientre, ladee la cabeza para verle, tenía los ojos cerrados pero con una sonrisa cálida. Hacía tiempo que nadie me sonreía así, ningún chico, ni tan solo Nox cuando fuimos pareja.

Abrió los ojos de golpe a la vez que se apartaba de mí, cerré los ojos un poco aliviado por aquello pero a los pocos segundos lo necesité de nuevo cerca. “Bien es en la segunda planta, vamos.” Me tomo la mano y pronto me puse a seguirle sin decir de nuevo nada. Me preguntaba en qué estaría pensando al abrazarme. Comenzaba a preguntarme qué me esperaría al cruzar la puerta de su apartamento; ¿más abrazos? ¿Besos?... Tenía que dejar de divagar en esas cosas, pero en el fondo quería que de verdad lo hiciera. Pero no esperaba que fuera ese chico que un día dijo Hela que llegaría a mí, ese chico salvaje necesitaba a alguien a su altura, no alguien como yo que no salía de su casa y que hablaba con una estatua que era su padre.

Lamí mis labios sin darme cuenta mientras miraba su trasero fijamente, aquellos pantalones eran demasiado ajustados como para no llamar la atención de uno. Cuando llegamos volvió a abrir la puerta entrando primero, pasé sin decir nada, lo justo para que pudiera cerrar la puerta, quedando de nuevo de espaldas.

Me quité el abrigo dejándolo en el perchero que había allí junto con el paraguas, me giré y lo sorprendí mirando también mi trasero. Sonreí levemente sin saber que más hacer, seguía con aquella mirada salvaje, tal vez necesitaba que lo domesticaran un poco.

Trinity Blood - 3 -





Unas navidades pasadas por agua y nieve. Por Nana Lightman.

Ya estábamos de nuevo en navidad, siempre llovía en la ciudad, yo esperaba que nevara, pero nunca lo hacía por más que le pidiera a Hela que al menos dejara caer copos de nieve sin que llegaran a cuajar; pero no servían de nada los regalos hacia Hela.
Todos sabíamos que había perdido mucho poder en ampliar su reino y el palacio de Judesca, porque a parte de nuestra guerra, los humanos se pusieron a guerrear entre ellos, por lo que aprovechamos en alimentarnos de ellos.

Pese a todo aún teníamos el collar que nos permitía salir de día, aún era un regalo de Hela, le daba las gracias cada día por ello, me gustaba salir al parque a jugar.
Pero este día es especial, cuando fui a salir de casa estaba nevando, por lo que dejé el paraguas a un lado y me puse a correr por la nieve con las botas de agua. Daba saltos mientras daba vueltas sobre mi eje y tenía los brazos estirados hacia los lados. Leila salió a gritarme que usara el paraguas o se estropearía la ropa nueva, por lo que a regañadientes cogí el paraguas que había tirado en el suelo y fui desde la finca hacia las calles de la ciudad dando saltos con el paraguas tapando mi cabeza.

Aun había coches circulando por las carreteras en un intento de regresar a sus casas antes de que la nieve terminara de cubrir las carreteras. Yo iba con un vestido rosa, bufanda, gorro y guantes también rosas así como las botas de agua, los leotardos eran de colorines de tonos rosas. Paré mis pasos delante de una tienda de dulces que ya había cerrado para almorzar por lo que suspire de pena por no haber llegado antes. Poca gente quedaba por la calle, yo igual quería dar un paseo.

Tan ensimismada como estaba me asuste al notar la presencia de que alguien se acercaba a donde estaba. Gruñí levemente y me gire con el paraguas siguiendo mis movimientos, pero me di cuenta de que solo era un humano que se iba acercando más y más a mi. Ladee la cabeza para fijarme un poco mejor en él. Llevaba ropa negra, así como su largo cabello negro. Di unos pasos hacia él viendo que llevaba un piercing en el labio inferior. Dejé escapar una risita moviendo el paraguas en círculos, había encontrado mi almuerzo, si me salía bien la jugada hasta tenía para la cena.

Me puse a jugar con la nieve haciendo dibujos con la punta de mis botas, moví un poco mas mi paragua rosa para que cayera la nieve, solo esperaba que el chico creyera que era una pobre adolescente de diecisiete años que jugaba con la nieve. Le miré de reojo aun estaba en la misma acera y acercándose hacia mi. Acomode un poco mi abrigo y fingí un estornudo de humana con frío.

¿No vas a resfriarte si juegas con la nieve con el frío que hace?” escuché que dijo quedando parado a un metro de donde yo estaba. Me gire para verle, los dos fingíamos no haber visto al otro antes de que se acercara. Le sonreí apoyando la barra del paraguas en mi hombro, mis ojos se quedaron fijos en los suyos, me gustaba ese color, una especie de azul grisáceo, su acento era alemán, había vivido unos años en Alemania y sabía cual era el acento de los alemanes al hablar en inglés.

Me gusta jugar con la nieve, en Alemania me gustaba jugar con la nieve, desde que nos vinimos a vivir aquí que nunca a nevado. Ya son unos años.” Sonreí un poco mas moviendo en círculos la punta de mis botas sobre la nieve. Me puse a ronronear sin dejar de sonreír, lamí mis labios levemente recorriendo su cuerpo con la mirada. El chico solo río con media sonrisa en sus labios terminando por acercarse a donde yo me encontraba jugando con la nieve bajo mi bota.
“¿No te gustaría jugar un rato? Tienes cara de esas niñas qué están dispuestas a jugar con un desconocido sin importarle los riesgos que eso conlleva.” Cuando dijo eso solté una corta carcajada moviendo ahora el paraguas de nuevo para quitar la nieve. “Me gusta ser una niña mala” sin más me di una vuelta sobre mi para que me viera bien mientras seguía sonriendo, siempre me había gustado fingir ser una niña, incluso cuando estaba con Naota, me gustaba que me diera todos los caprichos que yo quería.

Me puse a su lado y cuando se giró lo tome del brazo después de cerrar mi paraguas y así quedar bajo el suyo. No tenía pensado llevarlo a casa, si encontraba a alguien con quien jugar era mio, no lo compartía con nadie de la familia, por lo que esperaba al menos que se dignara a llevarme a un buen hotel o a donde vivía.

Por cierto, mi nombre es Morgan. ¿Puedo saber el tuyo?” Lo mire y ladee la cabeza levemente pensando si sería buena idea dar mi nombre o uno falso. “Me llamo Nana”, mire de nuevo hacia delante sin darle mucha importancia a mi apellido, solo preguntó el nombre. Suspire levemente notando como se iba llenando mas la calle de nieve que terminaba por cuajar, yo simplemente poco lo sentía, o no tanto como lo haría un humano.

Lo mejor de aquel día fue que su sangre mezclada con el sexo fue entrar en éxtasis, me gustó demasiado jugar con él, tanto como para querer verlo otro día. Morgan iba a quedarse en la ciudad por unos meses, eso era genial, tenía un juguete nuevo al que molestar. Cuando se quedó dormido, aproveche en regresar a casa, todo seguía como siempre por lo que me encerré en mi habitación y me puse a leer un libro antes de quedar dormida deseando jugar de nuevo con aquel humano que había aguantado mis juegos hasta el punto de seguir vivo, eso era toda una hazaña por parte de un humano común.  

Trinity Blood -2-




Mansión Lightman, Nueva Orleans, 12 de Diciembre

Desde que mi hermano Andrei cayó en letargo, después de aquella guerra con los lobos, he perdido la cuenta de los años que han pasado. Ese clan ya no existe, nos mudamos a Nueva Orleans, las mansiones de Transilvania y Alemania fueron destruidas o vendidas… La verdad no lo recuerdo, tengo mucho trabajo en cuidar a las niñas y a Johan.

Me he dado cuenta que poco a poco se van recuperando de las perdidas, Hela nos visita de vez en cuando, ella a perdido tanto a Orestes como a Agni. A ella no le importa, dice que ese era el destino, que seguramente todos encontremos a otras parejas a la que de verdad nos amen, que no perdamos la esperanza…

De vez en cuando voy a ver a mi hermano a la cripta que tenemos en el sótano, a dejarle agua y flores, también le quito el polvo. Es una estatua. Me siento cansada y me quedo mirándolo  esperando a que regrese a mi, las niñas le necesitan, Johan le necesita, el muchacho se pasa días con él hablándole, no sé de qué pero escuche sus murmullos un día de esos.


Nana sigue comportándose como una niña caprichosa. Leila la cuida, pero a veces se termina su paciencia. Entonces, acaba encerrándose con Andrei después de sacar a Johan a gritos, y empujones, y pese a eso se queda sentado en el suelo apoyado en la puerta con los ojos cerrados
No soporto más esto Andrei, despierta pronto por favor. Ni siquiera sé en que año estamos, no miro el calendario y no me atrevo a ver lo vieja que soy ya.

Trinity Blood - 1 -

1/1/13



We’re Vampires. We’re Damned Souls

Noches de luna roja o naranja. Han pasado muchos años desde el Ragnarok, siglos quizá, ya no puedo recordarlo, pero qué importa. La tierra sigue destruyéndose y yo no puedo hacer nada, aparte de acoger almas en mi reino.

Mis queridos niños se han quedado sin pareja, una guerra entre vampiros y hombres lobo comenzó al fin. Tres años duró y cuando terminó murieron casi todos. Mis niñas Nana y Amelia sufrieron las consecuencias, la guerra las dejó solas sin alguien a quien amar. Así como mi pequeño Andrei y mi adorado Johan, Leila sigue siendo aquella niña madura que un día fue. Pero sé que pronto tendrán alguien a quien volver a amar, no tengo dudas de ello.

Aquí en Helheim hay más almas que de costumbre, más trabajo por hacer, mi reino ha crecido así como mi palacio, para acoger las almas de la guerra. Perdí muchas por el camino, en el río antes de llegar a mi jardín azul. Entre ellas las parejas de mis chicos, es algo que no pude evitar, ese era su destino y así hay que acatar esas normas. 

Pese a ser la principal diosa de la muerte no puedo hacer cosas que interfieran en el destino de ese clan, bueno solo un poco.
Yo soy Hela y esta es la historia del Clan Lightman.

Trinity Blood

Esta historia la comencé hace unos meses, no tengo muy seguro cuantos capítulos son pero bueno, yo la iré poniendo. Aquí os dejo una guía de los personajes fijos que van a salir, los que no tienen avatar entre el paréntesis son los secundarios.  Espero que os guste.
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Guía de personajes

Alexei Yevonde: (Darin Yevonde) Es un Damned Soul, era un humano que murió por una rara enfermedad. Se dice que es el hermano de Hela así como su amante. Es el guardián de la entrada a Helheim, deja entrar a las almas pero no las deja salir.

Amelia Lightman: (Amelia Arsenic) Primera vampira del clan. Tiene cerca de cuatro mil años. Su hija es Leila. Amelia es la más poderosa de la familia, fue creada por un vampiro de cinco mil años. Su hermano es Andrei al que aprecia mucho. Nunca ha tenido una pareja estable antes de conocer a Nox, que fue muerto en la guerra contra los hombres lobo.

Andrei Lightman: (Nicholas Matthews) Es el patriarca de la familia, pese a ser Amelia la más poderosa. Cumplió los dos mil años en plena guerra. Su hijo es Johan, lo adora demasiado. Fue a buscar el collar con el cual pueden salir a la luz del sol. Su alma es muy preciada por Hela. Loki fue su pareja, este también murió en la guerra.

Damned Soul: Son de dos tipos: Las almas sin cuerpo que habitan en el lago, en la montaña y en el jardín estas almas tienen prohibido el acceso al palacio si no es con el permiso de Hela. Estas almas tienen el aspecto de un humano pero son transparentes.

Las almas con un cuerpo humano, este cuerpo esta algo desgastado o le falta alguna articulación. Las que mantienen un cuerpo humano normal son los sirvientes de Hela y pueden entrar y salir del palacio. Ningún alma puede salir del reino si no es con el consentimiento de Hela.

Hela Yevonde: (Kerli) Diosa de Helheim, el infierno nórdico. Su energía está ligada a la tierra. Es la diosa de la muerte principal. Ella ha creado un collar especial para únicamente los vampiros del Clan Lightman. Agni su creación cyborg murió en la guerra, a Orestes se le terminó el contrato por lo que desapareció tanto de Helheim como de la tierra.

Helheim: Reino de Hela. Este no es un infierno común, pues no hay demonios que vivan en él. Está compuesto por la entrada: Una gigante puerta con una roca al lado izquierdo, donde suele sentarse Alexei. Luego hay un laberinto donde más de un alma se ha perdido. El rio de las almas perdidas conecta con el jardín de las Almas, este rio está compuesto por muchas almas, para pasarlo tienes que hacerlo con una desgastada balsa, si no eres digno de estar en el jardín las almas del rio te llevarán.

El jardín de las almas o jardín azul, está simplemente compuesto por flores de color azul que cultiva y cuida Hela, hay varios sauces llorón donde descansa Hela de su trabajo. Y finalmente Judesca, el palacio de Hela. En este se encuentran las almas mas preciadas por la diosa y las que han conseguido llegar desde la entrada casi sin problema alguno de los otros lugares. En el palacio vive Hela, Maki, Alexei y Youi.

Johan Lightman: (Cat Casino) Hijo adorado de Andrei, tiene nueve cientos cuarenta y cinco años. Su vida como jinete de dragón termino con la guerra y la muerte de su dragón. No habla ya de eso. Ahora solo espera que Andrei despierte de su letargo. No quiere volver a tener pareja.

Leila Lightman: (Kaya Scodelario) Hija adoptiva de Amelia, ya que fue transformada por ella. Es una chica madura pese a su edad, es dos siglos menor que Johan y uno mayor a su hermana Nana. A Johan lo considera más su hermano que su primo. Ahora esta cuidado de Nana aunque pierda la paciencia con ella.

Logan: (Miles McMillan) Es un vampiro ambicioso que quiere conseguir a toda costa el collar del Clan para así quedárselo para él. Lo que no sabe es que cambiara de opinión al encontrarse con un renovado Andrei.

Maki: Es una niña de unos 17 años aparentes, con el cabello largo y blanco. Es una parca por lo que puede estar en el mundo humano. Solo la pueden ver aquellos a quien estén apunto de morir. No se sabe los años que tiene, es inteligente y bien educada.

Michael: (Michael Vampire) Su destino está ligado al de Johan, solo que ninguno de los dos lo sabe aún.

Morgan Ripley: (Tarkan) Humano que hará cambiar a la caprichosa de Nana.

Nana Lightman: (Avril Lavigne) Fue creada por Naota, el hijo de Loki. Pero por sus venas corre la sangre de Amelia, pues se alimenta de ella de vez en cuando. Es una niña caprichosa, ha superado la perdida de su pareja en la guerra, y ahora disfruta de su vida en Nueva Orleans. “Los verdaderos Lightman son los destinados a sobrevivir. Amelia para mi es mi madre.”

Nicholas: (Gaspard Ulliel) Es un elegante vampiro de negocios, mujeriego, gusta de la compañía de las mujeres. Su encuentro con Leila dará mucho de lo que hablar.

Shaun: (Kath Moennig) Damned Soul recién llegado a Helheim. Va a tener que pelear por la atención de Hela con Alexei.

Sebastian: (Leo Jimenez) Vampiro de mil trescientos años. Ha estado viviendo en Los Ángeles, pero se ha mudado hace poco a Nueva Orleans. ¿Conseguirá que Amelia le abra su corazón?

Vampiro: Los vampiros se queman con la luz del sol, tienen un cuerpo más resistente que el de un humano. Pocos son los que llegan a tener una erección gracias a la sangre que consumen. Los únicos vampiros que salen de día son los del clan Lightman o los que han tenido alguna relación con ellos. Los vampiros son estériles por lo que si quieren hijos solo han de drenarle la sangre a un humano y que este beba de la suya, pero no todos los humanos consiguen llegar a transformarse y mueren.

Youi: Mensajero especial de Hela, tiene 18 años aparentes, cabello corto y negro, con ojos negros. Suele flotar en el aire, tiene prohibido ir al mundo humano si no tiene órdenes de Hela. Es un niño hablador que se refiere a si mismo como Youi y no como "yo". Su cuerpo no tiene piernas por lo que es como si fuera el típico fantasma de las películas, ya que cuando era humano perdió las piernas.

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