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My life with immortals

30/11/11





4.Blood

Llamé al trabajo para decir que no iría y seguí durmiendo, estaba demasiado cansada como para ir a trabajar así que seguí durmiendo sin importarme la hora que era. No me apetecía comer por lo que ni me moví de la cama hasta entrada la tarde.

Cuando oscureció me levante por fin y me fui a bañar, mientras la bañera se llenaba me quite la ropa, me quede mirando el cuerpo viendo varias marcas más de ellos que no había visto. Suspire y me metí dentro de la bañera cerrando el grifo del agua. Me sumergí en el agua mojando todo el cuerpo y cabello y luego comencé a pasarme la espuma por los brazos y el pecho. Me quede un rato así hasta que note que había alguien más en el baño, abrí los ojos y vi que era Jayy, ladee la cabeza mirándole.

-          ¿Qué se supone que haces aquí Jayy? – me senté en la bañera sin dejar de míralo.

-          Estaba preocupado por ti, fui a verte al trabajo pero me dijeron que te encontrabas mal y que no habías ido – dijo mientras se acercaba a la bañera y se fue quitando la ropa.

Cuando quedó frente al borde, encogí las piernas para que pudiera entrar en esta, él entro tranquilamente y se sentó poniendo las piernas a los lados de mi cuerpo, sonrío y se pasó agua por su cuerpo.

-          Siento mucho lo de las marcas. No era mi intención, pero olías muy bien excitada- dijo con media sonrisa sin dejar de mirarme.

Me sonroje cuando dijo aquello y agache la cabeza un poco jugueteando con la espuma que quedaba flotando aun por el agua.

-          No importa, me lo pase muy bien – alcé la cabeza y sonreí.

Vi que se acercaba a mí y me dio un beso en los labios, se lo correspondí y luego cogí el champú para que me lavase el cabello. Cuando terminó de enjabonar todo mi cuerpo, me di cuenta de que estaba sentada encima de él, con la espalda arqueada hacia atrás jadeando por las lamidas que me hacía en mi pecho, una de sus manos estaba en un pecho y la otra jugaba entre mis piernas.

Aquel juego seguía gustándome cada vez más, por suerte la noche anterior a conocerlos, ya hacia como un año que no era virgen por lo tanto era menos vergonzoso hacer todo aquello. Me gustaba tanto aquello que cuando vi que se abría una herida en la muñeca sin darme cuenta me lancé a esta a succionar aquella sangre rojiza.

Me alzó fácilmente cuando se levantó de la bañera, mientras me entretenía lamiendo su cuello y pecho, note debajo de mí la cama y luego a él encima acomodándose entre mis piernas. Le mire con lujuria y los ojos entrecerrados.

-          Anda… dame más… más de ti… - dije entre suspiros y jadeos esperando a que me diera más sangre

Jayy simplemente sonrío y me beso notando como se llenaba de sangre mi boca, comencé a frotarme contra su cadera buscando más contacto de él. Todo mi cuerpo se iba calentando pidiendo más.

Entró en mi haciendo que soltara un gemido de placer, cerré los ojos y me deje llevar por las sensaciones y todo lo que Jayy hacia sobre mi cuerpo, movía mi cuerpo como quería y yo me dejaba hacer, todo mi ser vibraba con aquel sexo que me daba, haciendo que volviera a perder la noción del tiempo.

Cansada y sin poder moverme me quede jadeando y temblando tumbada en la cama cuando por fin Jayy terminó con aquel ritual.

-          Voy a buscarte algo de comida – sonrió acariciándome la cabeza, me dio un beso en esta y yo cerré los ojos.

Cuando los abrí él ya no estaba en el piso, me fui a la ducha a pasarme el agua, me sequé bien el cuerpo y luego me puse el pijama regresando a la cama a esperarle a ver que me traía para cenar.
Me quede medio dormida esperándole, cuando abrí los ojos vi que había vuelto y me esperaba al lado de la cama, me levante y le tome la mano yendo al salón a comer.

-          ¿Luego quieres volver al estudio de grabación? Dahvie tiene ganas de verte. – sonrió sirviéndome la comida.

Vi que había traído espaguetis a la carbonara y un gran chuletón, suspire al ver que todo lo que había me gustaba y sin responderle comencé a comer.

-          Me parece genial, yo también tengo ganas de volver a verlo. – sonreí después de tragar los espaguetis. – Pero nada de sexo, vais a matarme entre los dos. – murmure llevando a la boca un trozo del chuletón.

-          Tranquila seremos buenos por unos días – soltó una carcajada mientras se sentaba enfrente y me miraba mientras comía.

Luego de recoger los platos y lavarlos, me vestí con algo sencillo, unos pantalones negros, una camiseta negra de manga larga y un jersey también negro. Cogí la cartera y regrese al lado de Jayy, cogí las llaves y salimos del apartamento cerré con la llave y luego fuimos al ascensor para salir.

Ya afuera, respiré hondo notando que el aire me enfriaba un poco y me puse a caminar al lado de Jayy tomados de la mano yendo hacia el local, fijándome por dónde íbamos para la próxima ir sola a verlos.

My life with immortals

28/11/11

3. Encuentros. Segunda parte





Comencé a concentrarme en la comida mientras notaba a alguien debajo la mesa a punto de hacer una trastada con mis partes, jugando las otras manos en mis pechos. Entre cerré los ojos entre suspiros y me puse a comer por fin notando las oleadas de placer recorrer todo mi cuerpo. Dejaba caer la cabeza hacia atrás jadeando controlando lo poco que podía mi cuerpo. Al fin termine de comer, Dahvie salió de debajo de la mesa, se sentó en la silla lamiéndose los labios, entre el placer pude ver que no era muy humano. Moví los ojos hacia Jayy y vi que la mesa estaba despejada, también pude ver que era como Dahvie.
Me levanté entre temblores de la silla y me apoye en la mesa para que Jayy hiciera más perversiones en mi cuerpo. Vi como sonreía, se abría el pantalón bajándolo con su bóxer, suspire cerrando los ojos y luego note como se ponía mejor detrás, volví a suspirar de placer cogiéndome a los bordes de la mesa notando como poco a poco iba entrando en mí. Solté un gemido arqueando la espalda, notando los mordiscos que me daba en la espalda mientras combinaba movimientos rítmicos de su cadera en la mía.
En un momento giré la cabeza en busca de Dahvie, este se levantó de la silla acercándose y me plantó su miembro delante, sonreí sonrojándome un poco y comencé a meterla en la boca degustando ese sabor a la vez que notaba que estaba frío pero caliente. Sin pensar más comencé a succionar y mover la cabeza notando a Jayy pegado a mi espalda, jadeando y mordisqueando mi oreja haciendo que soltara más gemidos ahogados.
Perdí la noción del tiempo en el tercer orgasmo que tuve. Cuando quise darme cuenta, abrí los ojos agotada, mire a mi alrededor y estábamos en lo que me pareció un estudio de grabación. Con algo más de visión vi que estaba en el suelo encima de una manta y tapada con más mantas, me senté como pude notando mi cuerpo adolorido. Vi que en la pared a lo alto había un reloj que ponía que ya eran las dos de la mañana, suspire con dolor de cabeza, no recordaba cómo había ido a parar allí.
-          Me duele el cuerpo…La cabeza…. – dije con la boca algo seca. Volví a mirar a mí alrededor, comenzando a recordar que había conocido a dos chicos. – Vaya si eran guapos…- susurre viendo que no había nadie en la sala en la que me habían dejado. Al fin y al cabo no era un mero sueño que se había inventado mi cabeza.

Vi mi ropa en una silla, con una manta enrollada a mi cuerpo me levante con el cuerpo temblando y cuando tuve la ropa delante comencé a ponérmela, no creía que me hubieran dejado sola en el edificio, por lo que cuando estuve vestida salí de la sala y comencé a mirar puerta por puerta. En el pasillo pase por al lado de un espejo, me pare y me quedé mirando mi imagen reflejada. En la poca luz pude ver que tenía como unas marcas de mordidas en el cuello, ladee la cabeza y por fin deduje que aquellos dos chicos eran vampiros. Suspire y seguí caminando hasta que por fin di con la sala de grabación en la que estaban cantando una canción. Me senté en el sofá de cuero que había allí y me quede escuchando la canción.
Cuando terminaron el concierto se acercaron a mí y me dieron un beso cada uno en la mejilla, se los devolví y luego nos quedamos los tres en silencio.
-          Bueno, ¿me vais a llevar a casa o me vais a tener “secuestrada” por más tiempo? Tengo que volver a casa que mañana trabajo. – Murmure mirando a uno y luego al otro esperando algo.
Sonrieron por fin, se levantaron y esperaron a que me levantara también. Al acto me levante y les tome la mano a cada uno y salimos del local hacia el apartamento que tenía en Madison.
Cuando llegamos me devolvieron el móvil, me lo quede mirando y sonreí, les di un beso en los labios.
-          Gracias, la próxima espero recordarme de algo, no vale que uséis vuestros dones de vampiro conmigo – Les saque la lengua y entre en el portal del piso, cerré la puerta y subí las escaleras hacia mi apartamento, ya eran las tres y media.
Me puse el pijama y me tire a la cama, me escondí entre las sabanas y me quede dormida recordando lo que había pasado aquella noche.

My life with immortals

6/11/11

2. Encuentros










Un año antes en Central Park...


Caminaba por central park sin ninguna prisa con la música puesta, era una costumbre mía ya eso de dar paseos largos por Nueva York y más por el parque, me gustaba esa sensación de tranquilidad cuando el sol se pone entre los edificios. Me senté en un banco entre dos árboles, cerré los ojos apagando la música y me quede escuchando los sonidos que había en el parque quedándome medio dormida, como siempre me pasaba.

Me removí un poco al notar una presencia a mi lado observándome, bostecé tapándome la boca y me giré para ver quien seria. Era un chico, delgadito, con tatuajes algo visibles… El pelo lo tenía hacia un lado y rapado, de color negro con alguna mecha roja, un piercing atravesándole la parte de arriba de la nariz, uno en el labio inferior y dos pendientes en las orejas. Tenía los ojos sombreados y parecían lentillas de color rojo, ropa negra gótica. Ladee la cabeza un poco sonriéndole sin dejar de mirarle, suspire cerrando los ojos y cuando los volví a abrir vi que seguía mirándome, me pase las manos por la cara por si tenía algo, pero no tenía nada.

-¿Pasa algo? – pregunte con curiosidad, volviendo a mirarle a aquellos ojos rojos por las lentillas. Me rasque la cabeza sin saber muy bien que pasaba ya que aquel chico había decidido quedarse callado sin dejar de mirarme.

- ¿Quieres tomar algo conmigo? Te invito. – dijo por fin levantándose. Vi que se ponía en frente de mí y me tendía la mano, parpadee sin entender muy bien pero igual le tome la mano levantándome. Me estire y me lo quede mirando aun con curiosidad, era el primer desconocido que me invitava a algo desde hacía años, haciendo que me sintiera algo confusa por aquello. Él sonrió apartando un mechón que tenía en la cara, me sonroje por aquel gesto, y él solo siguió sonriendo por haberme sonrojado. 

- Por cierto, mi nombre es Jayy. Un placer señorita dormilona. - rió a carcajadas por aquello, yo solo pude sonrojarme. Era muy raro que alguien como él, así de guapo, se interesara por alguien como yo, bueno tenia yo mi encanto pero me seguía pareciendo raro. 

Sin darme cuenta vi que ya estabamos caminando para que aquel chico me invitara a tomar, le mire después de un silencio al presentarse. - Yo soy Lauren, un gusto señorito...- ladee la cabeza sin saber que mote ponerle. - Señorito Jayy... Que nombre mas raro... Anda mira, como tú. - esta vez fui yo la que se rió, pero él terminó por también reírse.

Salimos pronto de central park, dejando que aquel chico que acababa de conocer me llevara a tomar algo a algún bar. La cuestión era, que no sabia muy bien de que hablaban dos personas que terminaban de conocerse, por lo que estuve todo el camino en silencio, mirando por donde ibamos, seguiamos en la calle y eso era bueno, no iba a secuestrarme... De momento, claro. 


Por fin llegamos al bar que él quería, tenía el nombre de "Fantagsia". Ladee la cabeza mirando el cartel luminoso, por alguna razón no me sonaba, y eso que llevaba 4 años en la ciudad. Suspire cerrando los ojos y al abrirlos vi que habia abierto la puerta y esperaba a que pasara. Sonreí y entre en el bar tranquilamente, Jayy se puso delante de mi para conducirme a alguna mesa. Al llegar casi al fondo del local, se paró delante de una, me asomé y vi que ya estaba ocupada; fruncí el ceño al ver a un chico del mismo estilo que Jayy pero era algo mas gordito. 

Aquel chico me miró con una sonrisa y rapidamente se levanto acercandose a mi, puso con cuidado sus manos a los lados de mis hombros y me dio dos besos presentandose, estando yo que no entendía aun nada.
- Hola! Yo soy Dahvie, amigo de Jayy - su voz era dulce y calida, aunque sus manos eran frías. Se quedó mirandome posiblemente para que le dijera mi nombre.

- Se llama Lauren, Dahvie... - dijo dándome un toque en la cabeza y se sentó en la silla que no ocupaba Dahvie. Mientras yo, intentaba entender de que iba todo aquello.
Dahvie me sentó en la silla quedando delante de ellos dos, pidio algo para mi de beber y se sentó. Que era aquello? Una cita doble? Un complot de secuestro?

En diez minutos comencé a entender todo, hacía varios días que se habían fijado en mi, en que dentro de lo que cabía no era muy normal que una chica de mi edad solo trabajara y no quedara con amigas. Trabajaba en una cafeteria a tiempo completo, me compraba ropa, salía poco... No tenia ni amigos ni amigas... Y ahora estaba en un bar, delante de dos chicos, que querían ser mis  amigos, aunque me daba la impresión que terminariamos siendo algo mas.

Ellos eran de Hollywood, tenían un grupo en el cual los dos cantaban. Ya decía yo que eran muy raros para vestir así, pero bueno. Me enseñaron algunas de sus canciónes, y me dijeron que tenían un estudio aquí y que ahora no tenían muchas giras. 

A lo largo de la noche los iba conociendo poco a poco, era entretenido y divertido ver como hablaban y se interesaban de mi y de mis cosas. Sin que me diera cuenta, cuando vi el reloj del móvil me di cuenta de que se me había pasado la hora de cenar.


- Aquí hacen comidas, o algún bocadillo - dijo Dahvie cuando mencione que no había cenado. Se levantó y fue hacia la barra a pedirme un plato combinado de ternera y ensalada. 

Sonreí dandole las gracias cuando regreso. Hacia ya unas hora que los dos ya no estaban delante, sino que estaban a mis lados, los tres borrachos, o al menos yo. Comenzaron a darme caricias por el cuello y los muslos con sus dedos fríos, haciendo que ríera pero a la vez soltaba risitas por las cosquillas que me hacian. Siguieron dandome ahora besos por el cuello y acariciandome el vientre, si intentaban tener sexo conmigo en el bar, no iba a negarme...

Sería divertido aquello, pero mi prudencia hizo que mirase hacia el resto del local, viendo que nadie nos prestaba atención, todos estaban metidos en sus cosas. Me lamí los labios notando que Jayy me tocaba el pecho y Dahvie tenía la mano dentro del pantalón acariciandome. Cerré los ojos dejando que hicieran aquello, pero escuche como dejaban el plato de comida en la mesa y se iban, abrí un ojo y la boca mientras se escapaban suspiros.

My life with immortals



He aquí mi última creación, no esta terminado, pero pueden disfrutarlo de mientras.
Las cosas pasan por el destino el cual es caprichoso, un trío latente en Nueva York, dos chicos compartiendo a la misma chica.



Era de noche mientras daba mi habitual paseo nocturno en la ciudad de Nueva York, hacía ya cinco años que estaba viviendo en la ciudad y ya me sabía cada rincón de esta de memoria. Iba con las manos en los bolsillos del pantalón y escuchando música sin importarme mucho a donde me dirigía.
Me pare delante de un escaparate de joyas y me las quedé mirando, no era mucho de joyas pero si era de las que se ponían collares góticos, suspiré y seguí caminando tranquilamente. Al llegar a una callejuela me metí por instinto en esta hasta hallar la puerta que la oscuridad escondía. La abrí con cuidado de no hacer mucho ruido, lo justo para poder entrar y luego la volví a cerrar, me quité los audífonos de las orejas después de haber apagado el iPod. Fue fácil encontrar allí todo sin la necesidad de encender la luz, me sabía dónde estaba cada mueble de memoria, mientras no me movieran los muebles del lugar.
Fui al fondo comenzando a subir las escaleras, con la mano en la barandilla, mientras iba subiendo la escalera de caracol se me dibujaba una pequeña sonrisa en los labios, deseaba con todas mis fuerzas que él estuviera como siempre en el estudio cantando alguna de sus canciones. Llegue hasta la segunda puerta de aquel pasillo largo suspire cerrando los ojos y luego los abrí poniendo la mano en el pomo, abrí un poco ya que en el estudio si había algo de luz e hice lo mismo que con la puerta de entrada. Al verle de pie sonreí con la cabeza un poco ladeada y cuando me miró le salude con la mano sentándome en la butaca que había allí, cerré los ojos y me puse a escucharle mientras seguía con la canción que cantaba.
No sabía muy bien cuanto me había quedado embobada por su voz hasta que abrí los ojos y vi que estaba delante de mí bebiendo aquel líquido rojo que nunca me había dejado probar desde que lo conocí por la calle. Me incorporé poniéndome un poco mejor y me pase las manos por la cara.
- ¿He dormido mucho? - Pregunte medio sonrojada sin dejar de mirarle a los ojos, que según decía él eran lentillas de color rojo, pero bien intuía que eran suyos, pero me gustaba aquel juego que había comenzado con él hacía ya casi un año. Vi que asentía levemente con la cabeza y se dibujaba media sonrisa en su rostro, aquello era como un imán para mí, y Jayy era como una droga cara que me había ofrecido probar él mismo.
Seguí mirándole cuando se levantó dejando ver los tatuajes que tenía y claro está su cuerpo, ya que tenía la manía de llevar las camisas abiertas siempre que cantaba... O simplemente cuando le daba la rematada gana, me levanté de golpe y fui hacia él abrazándole por la espalda aprovechando en oler aquel aroma suyo tan peculiar que tenía y que intentaba ocultar echándose colonia.
- Tu subconsciente te ha vuelto a traer aquí, eh Lauren. -Dijo acariciándome el brazo derecho por dentro de la manga. Tenía los ojos cerrados cuando dijo aquello, respirando su olor tranquilamente haciendo que sonriera.
- ¿Y yo que quieres que le haga? Ya sabes que me aburro mucho sin tener que hacer después del trabajo, al igual que sabes que pocas amigas me he hecho. -Suspire volviendo a cerrar los ojos pegándome más a su cuerpo sin dejar de olisquear su aroma.
Él no dijo nada al respeto, pero sabía que le gustaba que lo fuera a visitar aunque fuera por puro aburrimiento. Noté que se giraba poco a poco y abrí los ojos mirándole con una sonrisa, le acaricie la mejilla un poco y me puse de puntillas para darle un beso en la mejilla, me volví a separar y le tome la mano.
- Y dónde está Dahvie? Creía que estaría contigo cantando -Dije mientras lo seguía hacia afuera del estudio, apague la luz y luego caminamos por el pasillo.
- Está componiendo más música, después de cenar siempre le da por coger la guitarra - Soltó una carcajada y yo una risita. Abrió la puerta dejándome pasar a mi primero, entré y mire que estaba con la guitarra apoyada en la pierna y escribiendo en la partitura, sonreí y me acerque a él dándole un beso en la mejilla.
- Gordito bonito... ¿vamos los tres a dar una vuelta? Me aburro y así me sacáis de paseo -Reí al ver que fruncía el ceño con eso de que le llamara gordito, me aparte un poco y regresé con Jayy.
Vi que Dahvie dejaba la guitarra y se acercaba a nosotros poniéndose bien su cabello tintado de colorines casi, sonreí y fui a abrazarle dándole un beso en la comisura de los labios notando que él también me abrazaba.
- ¿Quieres ir al japonés de la calle? seguro que no has comido nada Lauren. -Dijo acariciándome la cabeza como su fuera su perrita haciendo que sonriera. -Por cierto deja de llamarme gordito que no lo estoy, sólo estoy carnosito y bien atrayente que soy hacia las mujeres.
Jayy y yo soltamos una carcajada cuando dijo aquello de que era carnosito, me acerque a Dahvie que estaba haciendo pucheros y le abrace de nuevo dándole un beso en los labios cual correspondió gustoso como siempre. Sonreí separándome de él porque si seguíamos mucho más pegados terminaríamos por no salir y teniendo sexo los tres, suspire y le tome la mano a Dahvie y después a Jayy para irnos, pero antes Jayy se acercó a mí para darme un beso en los labios, sabía que le había dado algo de envidia que besara a Dahvie, como siempre, pero aquello me gustaba, ser de los dos era cada día más genial.
Sin darme cuenta ya habíamos salido de su casa y estábamos de camino al japonés que había dicho Jayy. Esa era otra cosa que me gustaba de estar con ellos, me distraía un poco y terminaba en la calle sin siquiera darme cuenta, pero poco a poco iba sabiendo lo que eran ellos, puede que a cualquier otra chica le diera miedo que fueran vampiros, pero a mi aquello me excitaba, y claro esta ellos lo saben sino seguramente no me habrían dejado estar con ellos desde un principio.
Nos sentamos en una mesa apartada para los tres como siempre hacíamos cuando me invitaban a salir a cenar fuera, los dos delante mío, estaba segura que los días que no nos veíamos no se acostaban con ninguna chica más, era novia desde hacía casi un año de dos chicos, también por esa razón había perdido a varias amigas, porque no veían bien que me acostara con dos chicos a la vez. Más bien no entendían siquiera la relación que tengo con ellos, aunque a veces ni yo lo sabía, pero tenía claro que ellos dos eran míos y pobre de la chica que intentara quitarme a alguno de mis dos vampiros que era capaz de matarlas con tal de que no los tocara. Suspire levemente viendo que la mesa estaba llena de platos con mi comida japonesa favorita, me encantaba la comida que ponían en el bufet libre y que ellos mismos supieran los platos que me gustan. Les sonreí a los dos dándoles las gracias y aprovechando que estábamos apartados de las miradas le di un beso a cada uno.
Comencé a comer tranquilamente mirándoles de vez en cuando, sabiendo que se aburrían abrí un poco las piernas notando que metían las manos dentro de la mini falda de tutú y apartaban la braguita y los dedos de Dahvie comenzaron a acariciar el clítoris mientras que los de Jayy se metían a dentro jugando los dos como querían mientras yo comía para evitar emitir gemidos por sus juegos de vez en cuando suspiraba del placer y los escalofríos que me hacían sentir. Cuando terminé al mismo tiempo tanto de la comida como del orgasmo, cerré los ojos echando la cabeza hacia atrás jadeando y sintiendo los besos de los dos en cada lado del cuello y sus caricias en cada uno de mis pechos, me pusieron la ropa bien dejándome descansar un poco mientras Dahvie se iba a pagar la cuenta de lo que había comido. Al regresar ya me había repuesto, sonreí mirándoles, bese a Jayy con lengua y luego hice lo mismo con Dahvie. Me levante y dejé que me llevaran de vuelta a su casa sabiendo lo que allí iba a seguir. Por eso los dos me gustaban, porque aunque de vez en cuando discutían por quien era el primero en hacerme el amor, siempre terminaban por sincronizar sus movimientos....

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